lunes, 24 de abril de 2017



LA VIDA NOS LO DA TODO Y, POCO A POCO NOS LO VA QUITANDO

Jueves 20 de Noviembre del 2014. Dicen que hoy ha muerto doña Cayetana Gómez de Irujo. Y yo, no me lo puedo creer. Siempre me pasa lo mismo. Me cuesta tanto trabajo pensar que a quien que se ha ido, nunca más la volveré a ver. Estando trabajando, alguien me dijo que la duquesa de Alba había muerto y, miré al cielo. El día estaba despejado. El sol estaba ahí. No hacía mucho frío. Es bien entrado el otoño. Las hojas de los árboles no acaban de caer. El mundo no se había parado. Todo seguía igual. ¿Será posible?- me dije- ¿Será verdad que Cayetana se ha ido? Sea quien sea, cuando alguien se va, siempre pienso que por dentro algo se rompe. Termina con esa persona una época. Sin ella, otra nueva acaba de nacer. Tendré que acostumbrarme a no verla más, y me cuesta. La vida nos lo da todo, y poco a poco nos lo va quitando. Dicen las noticias que ha muerto, ¡qué pena!  Adiós duquesa adiós, hasta más ver.




LAS VENTAJAS DE UN SIMPLE CARTEL CON LAS NORMAS DE CIVISMO EN LOS AUTOBUSES
 Era lunes 10 de noviembre. Volvía a Zaragoza después de un viaje estremecedor a Barcelona. El día amenazaba tormenta.  Regresaba en el autobús de las 10:30  de la empresa ALSA. Ocupaba el asiento número 35. Delante de mí se había sentado un hombre de mirada extraviada. Yo iba leyendo un libro de suspense. De repente, el señor con gesto enérgico, echó el asiento para atrás. Le dije con ira contenida: "por favor señor, puede incorporar el asiento, me está usted tocando los... ¡Ejem! Me está usted molestando". Él me contestó con violencia: "No me da la gana, ¿pasa algo?". Discutimos. Me insultó gravemente... Me dijo que cuando parara el autobús, hablaríamos en la calle. Argumentando que le había quebrantado el sueño. Poco tiempo después, el autobús se paró. La tensión se mascaba. El hombre se levantó y, por dos veces me miró con los ojos encendidos. Salió a la calle. Yo me levanté y salí también. Caminaba hacia el restaurante. Le observaba por el rabillo del ojo, por si acaso. Notaba su mirada clavada en mi nuca. No se acercó, yo seguí mi camino. Él se quedó en la entrada del bar fumando un pitillo. Entré al baño; después de lo cual, salí a la calle y me paseé con garbo delante de él. Nuestras miradas se asesinaron. La sangre corría a raudales por el césped. Lástima de transfusiones perdidas, pensé y seguí cavilando: "¿Quizás no era para tanto, tal vez si pusieran un cartel explicativo?”. Me acerqué al conductor y le dije lo ocurrido. Él, después de llamar a la Central, me preguntó si tenía algún inconveniente en cambiarme de sitio. Yo le contesté que no, y así lo hice. Llegó el autobús a la Intermodal de Zaragoza y, me levanté para bajar del autobús. Le miré, me miró, nos miramos y; juntando sus labios, me mandó un beso con su mano derecha y me sonrió entornando los ojos. Yo le enseñé el anillo que tengo en mi  dedo corazón...

¿QUÉ CUADRO ESTAMOS PINTANDO ENTRE TODOS?
 "La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre". Un año y seis mese no son nada. Yo estaría dispuesto a pagar 10 veces este castigo; con mucho gusto. Hoy es sábado 8 de Noviembre. En la página 19 del Heraldo viene una noticia determinante para saber la temperatura a la que nos llega la fiebre. Dice así: "Un padre es encarcelado 15 meses por agredir a su hija. La niña volvió de noche al domicilio familiar y admitió que estaba manteniendo relaciones con un hombre mucho mayor que ella. En el transcurso de la discusión, el padre sacó el cinturón y la golpeo".  Entiendo que los jueces están presionados por la sociedad. Pero; si ahora los padres no podemos corregir a nuestros hijos de la manera que las circunstancias lo requieran, llegará el día en que serán carne de prisión. Entonces; pagará la sociedad lo que la sociedad creó. Monstruos, lobos para el hombre que decía alguien.  Esto es lo que estamos consiguiendo llamando a los padres mal-tratadores. Y los profesores están en la misma situación. Me comentaba el director de un colegio que a él, un alumno lo llevó a juicio por llamarlo "¡tonto!". Y es que el niño se había pasado de una clase a otra por la ventana. Su clase estaba en la segunda planta. El padre del angelito era abogado, claro. El director perdió el juicio y tuvo que pagar. La sentencia decía que esas palabras podrían traumatizar al nene. Lo que tenía que haber dicho el profesor era: "¡Estás cometiendo una tontería!". ¿Qué autoridad tendrá el director delante del niño a partir de ese momento? La verdad, no me extraña el nivel de corrupción que hay en España. Todos somos culpables de este esperpento. Por cierto, la cita de arriba es de la Biblia: Pr 29; 15. Por favor, un poco de cordura.
CUANTAS MÁS CRÍTICAS, MEJOR PARA PODEMOS
 A veces; no contestando se responde. A veces; cuanto más te critican, más te alaban. Cuando se ha perdido toda la autoridad moral, todo cuanto digas, puede ser utilizado a beneficio del otro. Por eso hay que ser prudente y no precipitarse en querer pelar al enemigo antes de tiempo. Porque se puede conseguir lo contrario de lo que se pretende. A veces; es mejor callar, atender a lo que dice, aprender, aprehender, calcular sus movimientos, medir sus silencios y cuando llegue la hora, atacar donde más le duele. Yo no creo en el hombre, no pertenezco a ningún grupo, no soy de ningún color porque ser de uno, es no ser de otro. Y quiero ser multicolor, diverso, como la verdad es dialogante. Como ella estar en movimiento constante  y poderlo decir. Para estar con todos, es necesario apartarse. Dicen los chinos que el tamaño de tus enemigos te hace grande. Pues es notoria la fortaleza de Podemos, cuando todos corren a picotearlo como a gallina en corral ajeno. La crítica encarnizada a Podemos por parte de los partidos en el poder, está claro que les sienta bien a ellos. Hay que ser más hábil si no queréis perder el poder, ¡hombre! 


¿POR QUÉ?

Cuando observo todas las cosas buenas que hace el ser humano, me siento orgulloso de pertenecer a este género. Pero, cuando veo a diario las barbaridades que podemos llegar a cometer, me pregunto por qué. Cuando veo todo lo bello que somos capaces de crear, se me hincha el pecho al pensar que mis semejantes han tenido la sensibilidad de realizar tales maravillas. Pero, cuando me percato de que lo que tanto costó hacer realidad, el odio lo puede  destruir en un segundo, me pregunto por qué. Cuando estoy en la montaña y contemplo desde la cima la generosidad del la naturaleza; entonces, me pregunto por qué, por qué no somos como ella si formamos parte del paisaje. Por qué me pregunto, por qué una y otra vez ésta obstinación en corromperlo todo. Si tenemos una tierra ancha. Si sus riquezas darían para dar de comer a todos. Si podríamos vivir tan ricamente. Si tenemos la inteligencia para poder realizarlo. Si tenemos en potencia la bondad para cumplirlo, ¡por qué una y otra vez, por qué! No puedo explicármelo, ¿Acaso estemos condenados, como  Sísifo, a empujar inútilmente nuestra propia piedra? ¿Acaso se llame egoísmo ese tonto objeto que nos esclaviza? Es triste decirlo pero, en mi opinión, el chiste del burro se parece mucho al error en el que caemos, dice así: " Era un hombre que le enseñaba a su burro a no comer. Cuando por fin aprendió el animal, va y se muere". Cuando por fin aprendemos de qué va la vida, nos tenemos que ir. Pero las cosas ya están hechas, y no se puede volver atrás. Ya no valen las lamentaciones ni el yo haría si volviera a empezar... Hacer las cosas bien no es caridad, no. Hacer las cosas bien es mirar por uno mismo. Porque no hay mayor tranquilidad de conciencia que llegar al final de la vida, pensando que siempre que  se presentó la oportunidad, uno ayudó a los demás.

BRITTANY MAYNARD O LA MUERTE ASISTIDA
 Hoy es martes 4 de noviembre. Son las 9 de la mañana. Me siento a tomar café con leche en el bar que hay al lado de mi negocio. Abro el Heraldo así, a boleo.  Me sumerjo en la página 32. Leo lo de la muerte por suicidio asistido de la chica americana  Brittany Maynard aquejada de un tumor cerebral. Siento un nudo en mi garganta. Miro su fotografía. Su encantadora sonrisa. Aprecio en sus ojos la dulzura. Su exultante juventud. Su bondad. Y me digo: "Qué preciosa que era, qué pena tener que morir tan joven". A la vez, me pregunto qué haría yo en sus circunstancias. Qué haría yo si me diagnosticaran un cáncer terminal. ¿Me quitaría la vida o esperaría a que la parca viniera a buscarme? No lo sé, No estoy seguro me digo. Lo que sí tengo claro es que a nadie aconsejaría el suicidio, ¿para qué? ¿Qué necesidad tengo de recaer en esa responsabilidad? Y si me equivoco -me digo-, no solo correría con la responsabilidad de mi error sino de haber influenciado a  otros con mi consejo. ¡Uy no! No quisiera esa responsabilidad para mí. Yo jamás promovería con mi palabra ésta práctica, ni formaría parte de una Asociación que defendiera el "derecho a una muerte digna". Me imagino la escena de su muerte rodeada de sus seres queridos y, me produce escalofríos. No veo dónde está lo tierno. Donde quiera que estés; Brittany, te mando desde aquí mi cariño.
¿AMAR A LOS ANIMALES MÁS QUE A LAS PERSONAS?
 Estando yo sentado en un banco de la plaza Utrillas, observé que un hombre se acercaba a la fuente que allí hay para dar de beber a su perro. Ni corto ni perezoso, el hombre apretó el botón del grifo para que el animal bebiera directamente del chorro de agua que de allí salía. El can, tanto se arrimó al grifo y tan larga era su lengua que, al sacarla, lamía el metal del surtidor. Entonces, me aproximé al señor y le dije que por favor, no permitiera que el animal lamiera el grifo pues había personas que bebían en aquella fuente y los perros pueden trasmitir enfermedades. Le dije también que el perro podía beber en el charco que se forma en el suelo, o que el próximo día trajera un recipiente para el perro. Él señor adujo en su defensa que el perro estaba vacunado y que todos los días le cepillaba los dientes. Muy bien le dije yo, pues en ese caso, en su casa permítale al chucho que chupe los grifos tanto como quiera, pero en las fuentes públicas no lo debería de consentir. Bueno, después de un buen rato discutiendo con el señor, me soltó: "Oiga, como me vuelva a llamar la atención, se acordará usted de quién soy yo". Como no había ningún policía en los alrededores; ante la obstinación del individuo, decidí sentarme en mi banco todo indignado. Y al hacerlo, recordé aquella frase de Aldoux Huxley que decía: "Todos los hombres son dioses para su perro. Por eso hay gente que ama más a sus perros que a los hombres". Por favor, no permitan que los perros laman los grifos de las fuentes públicas.


EL CUENTO DE LOS 19 CERDITOS Y EL LOBO FEROZ
Erase una vez que había 19 cerditos viviendo todos juntos en paz y armonía. Un día, uno de ellos le dijo a su mamá,
−Mamá, me quiero independizar.
-No hijo mío, la unión hace la fuerza,− le dijo su madre.
−Sí mamá, ya soy mayor y me quiero independizar. Estoy en mi derecho.
− ¿Y qué pasará cuando venga el lobo feroz? Te comerá.
−No te preocupes mamá, ya buscaré alianzas.
− ¿Y cuánto te costará eso?
−Pues no lo sé mamá, ya veremos.
− ¿Prefieres dárselo a un extraño que a tu propio hermano?
−Es que mis hermanos no me quieren, mamá.
− ¿No será que les tienes envidia, hijo? Vamos a ver, ¿tú crees que esos aliados que buscarás te defenderán mejor que tus propios hermanos? Ten en cuenta que tu bien es su bien, y que tu mal es el mal de todos tus hermanos. El lobo feroz lo que quiere es la desunión y te comerá en cuanto te descuides. Hijo mío, recapacita por favor.
−No mamá, yo soy muy listo y me construiré una casa de piedra con la puerta de hierro. Cabaré un foso alrededor de mi casa, pondré pirañas y cocodrilos dentro del agua.  Contrataré a cerdos mercenarios para que me defiendan del lobo feroz. Pagaré a águilas para la vigilancia aérea. Mi reino será un bunquer, seré feliz. Mis hermanos no me quieren, mamá. Porque el que no me respeta, no me quiere.
− ¿Ya podrás vivir en esa prisión? Hijo mío, si yo me quisiera suicidar, ¿tú no intentarías impedirlo?...






LA DIMENSIÓN DE NUESTRAS PALABRAS
 ¡Bla, bla, bla! ¡Qué difícil que es hablar! Nos pensamos que hablar es emitir palabras, y no. Se nos inflama la boca cuando pronunciamos la palabra, "dialogar". Cuando; si hablar resulta complicado, la dificultad se multiplica cuando se trata de dialogar. Últimamente vengo observando en el periódico las críticas mordaces que les hacen a los que van con los móviles a todos los lados mandando wasaps y jugando. Pues bien; he pensado no defenderlos, pues tampoco me parece certera esta actitud, pero sí poner las cosas en su lugar. El diccionario dice que hablar es emitir palabras para hacerse entender. Pues habría que empezar preguntándonos si  conocemos el sentido de las palabras. Sabemos que hay muchos sinónimos. Sabemos que no se pueden intercambiar alegremente. Después habría que preguntarse si tenemos las ideas claras. También habría que preguntarse si uno se conoce a sí mismo porque, si uno mismo no se entiende, ¿cómo se puede esperar que el otro te comprenda, verdad? Por otra parte, Lao-Tse decía que hablar es mentir. Y el refranero español está cargado de artillería en  contra el exceso de palabras. Pero, hay uno que a mí me llama mucho la atención, y es este que dice: "Lo que contamina al hombre; no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella". Este es otro aspecto del uso de las palabras mucho más profundo, pienso. Se trata de que en el supuesto de que se sepa lo se diga, que lo que vayas a decir, no envenene al otro. Se trata de ser oportuno. Se trata de lo desafortunado que pueden ser unas palabras en ciertos momentos.  En fin, para esto se requiere ser consciente de las circunstancias del otro y las repercusiones que tus palabras pueden tener en ella. Para terminar; quiero decir que, según creo, lo que hace que todo sea verdadero (bueno), es la consciencia. Jugar con el móvil, hablar, etc. en general, vivir debe de tener ese denominador común. OHSO decía que cuando uno es consciente, no le es posible seguir haciendo las cosas mal.

MIEDO A HABLAR DE LA MUERTE


Hablemos de la muerte, ¿miedo? No hay mayor tabú que la muerte, ¿por qué? ¿Porque nos da miedo la verdad? ¿Porque es un tema desagradable? ¿Porque somos supersticiosos? ¿Porque la cultura en la que  vivimos nos enseña a vivir de espaldas a ella? Hablemos de la muerte, no pasa nada. Hablar de ella es hablar de la vida. Aunque creo en Dios, si yo pudiera demostrar lo que hay detrás de ella, no lo diría, ¿para qué? Pero sí sé lo que ocurre cuando alguien ha tenido una experiencia en este sentido y, ¿qué ocurre?  Ocurre que las cosas se miden de otra manera, todo es más elástico. Te vuelves más tolerante. Menos rígido. No se piensa tanto en el dinero. Se valora más a la familia, los amigos, los sentimientos... Se vive más intensamente el momento presente y, esto no está nada mal, ¿no creen? Sí, "carpe diem" decían los griegos. Hablemos de la muerte, ¡jolines! Yo no sé cuánto viviré, pero seguro que por más que corra, por más dinero que tenga, por más sabio que sea de la muerte no me he de escapar. Ni yo ni nadie, y todos lo sabemos. Salomón dijo: "más vale el día del duelo que el día de la fiesta". El duelo nos invita a recapacitar, la fiesta nos emborracha. El dolor también es un concepto cultural que el pánico acentúa. Y esto lo hace todo más doloroso. La madre que da a luz con pánico se rasga, porque contrae los músculos de la pelvis. Morir con pánico también rasga, cuando nos aferramos a la vida con desesperación. Esto no quiere decir que no se deba luchar contra la enfermedad, quiere decir que cuando ya es irreversible el desenlace, aceptarlo con los brazos abiertos ahorra sufrimiento...

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