USTED MISMO
Érase una abogada absolutamente buena, que se había casado
con un albañil totalmente malo. La letrada había aportado al matrimonio
además de su esbelta figura, una riquísima preparación. Sin embargo, el
ignorante albañil solo aportó: un piso, cinco locales, diez garajes y
una estúpida cuenta corriente que pagó los
insignificantes gastos de la boda de 400 invitados, el viaje y lo que
coleaba. La bondadosa abogada, después de engendrar dos niños, se divorció
de su malvado albañil, el cual se había negado con falsos argumentos a
dejarle la mitad de su patrimonio. Después de sufrir un amargo y largo
proceso en el que la pobre mamá consiguió lo que en
justicia le pertenecía para ella y sus retoños del avaro marido, éste
alquiló una habitación en un piso compartido, dado su carácter miserable.
La dulce abogada se unió a un colega de su gabinete a la semana de la
separación forzada por las lamentables circunstancias a las que le había
arrojado el lerdo de su ex-marido. Pasó el tiempo. La solidaria
letrada, asistía profesionalmente en la Casa de la Mujer a las
señoras maltratadas. El hijo mayor de ésta se casó de penalti con una
bella y culta mujer. Después de un año de convivencia, la culta esposa de
su hijo interpuso una querella a su marido por malos tratos. No tuvo
compasión la madre de éste. La abogada plena de amor maternal deshizo a su
nuera. La puso de patitas en la calle sin un duro, sin hijo, con una orden de
alejamiento y teniéndole que pasar una pensión alimenticia a su ex por el niño.
Moraleja: “Usted mismo”.
LO ANCHO PARA MÍ Y LO
ESTRECHO PARA TI
−Padre, si yo fuera un
pederasta, ¿me denunciarías a la policía?
−No hijo, claro que no te denunciaría a la policía.
− ¿Por qué, padre?
−Porque eres mi hijo y te quiero.
−Y si fuera un asesino en serie, ¿me entregarías a las autoridades?
−Tampoco te entregaría.
− ¡Por qué, padre?
−Por la misma razón que antes, porque eres mi hijo y te quiero.
−Padre, y si fuera un terrorista, ¿me denunciarías?
−No, tampoco lo haría.
−Padre, si no me entregaras a las autoridades, a pesar de que hubiese cometido los mismos delitos que esos que han excarcelado a consecuencia de la sentencia del tribunal de Estrasburgo por la mala aplicación de la “doctrina Parot", ¿por qué a ellos les deseas la muerte y a mí no? ¿Por qué a ellos les dices cosas feas y a mí no me denunciarías a la policía?
−Muy fácil, porque a ti te quiero y a ellos no.
−No hijo, claro que no te denunciaría a la policía.
− ¿Por qué, padre?
−Porque eres mi hijo y te quiero.
−Y si fuera un asesino en serie, ¿me entregarías a las autoridades?
−Tampoco te entregaría.
− ¡Por qué, padre?
−Por la misma razón que antes, porque eres mi hijo y te quiero.
−Padre, y si fuera un terrorista, ¿me denunciarías?
−No, tampoco lo haría.
−Padre, si no me entregaras a las autoridades, a pesar de que hubiese cometido los mismos delitos que esos que han excarcelado a consecuencia de la sentencia del tribunal de Estrasburgo por la mala aplicación de la “doctrina Parot", ¿por qué a ellos les deseas la muerte y a mí no? ¿Por qué a ellos les dices cosas feas y a mí no me denunciarías a la policía?
−Muy fácil, porque a ti te quiero y a ellos no.
LA DEMOCRACIA NUNCA PINTÓ UNA
OBRA DE ARTE
De la práctica ha de salir la
teoría y no al revés. Domingo por la mañana de un mes cualquiera. Un grupo de
personas entre las que me encuentro, se reúnen para ir a la montaña. El de la
idea está en el grupo. A través del facebook hemos contactado con él. Poco a
poco vamos llegando al punto de encuentro. Cuando ya estamos todos, se plantea
la cuestión del café. Unos dicen que en un bar de Ipiés, otros que en
Sabiñánigo y otros cerca de la presa de Arguís. Después de mucho divagar, ganan
los de Aguís. Llegamos allí pero hay un grupo que no se presenta. Los llamamos
y nos están esperando en Ipiés, lo entendieron mal. Pasamos por allí y no los
vemos, pensamos que ya se fueron. Seguimos adelante, llegamos a Torla y allí no
están. Los llamamos y nos dicen que siguen esperando en Ipiés. Les decimos que
les esperamos en Torla y se ponen en camino. Cuando éstos llegan son las 11 de
la mañana. Conclusión: "Aunque pueda parecer que se es dictatorial, por el
bien del grupo es uno el que debe decidir lo que se hace, dónde y cuándo, de lo
contrario ocurren estas cosas".
HOMENAJE A LOS TRES GUARDIAS CIVILES
MUERTOS EN LEÓN
Tres hombres han muerto por
salvar una vida. Tres agentes en el cumplimiento de sus obligaciones la han
perdido intentando rescatar a un montañero. ¿Acaso no se merecen un homenaje?
Sí, podía haber sido mi hijo o el tuyo el que estaba enriscado en la pared del
monte. Pudiera ser que llevado por la inconsciencia cometiera una torpeza y se
rompiera el tobillo. O quizá no, tal vez fue un accidente fortuito que a
cualquiera le podía haber sucedido, quisiera
creer que el caso fuera éste. La verdad es que tres familias se han roto. La
verdad es que sus mujeres los llorarán por largo tiempo. La verdad es que sus
hijos se quedaron sin padre para siempre. La verdad es que sus padres jamás
levantarán la cabeza. La verdad es que sus abuelos, si es que los tenían, les
amargaron en tiempo de vida que les quede. Desearía que fuéramos conscientes de
lo que hacemos cuando salimos a la montaña. No solo por nosotros, los que vamos
a ella, sino por los demás. No soy del cuerpo, pero el cuerpo ahora está en mi
memoria. No soy de la mente, pero sus familias están en mi pensamiento. No soy
de nadie, pero soy de los que sufren. No me pertenezco, porque no puedo
dominarme. No los conocía, pero no es necesario conocerlos. Dieron sus vidas
por salvar la de otro que, podía haber sido mi hijo y así me lo tomo. Es poco
todo cuanto se diga. Es mucho todo cuanto se calle. Solo cabe gratitud en mí, y
un que Dios os lo pague eternamente.
MUJER DE PIE CON ZAPATOS
NUEVOS, BAJO UN PARAGUAS SOBRE EL CAOS DE FILIPINAS
Los
árboles están rotos. Mis queridos árboles, mis confidentes, mis amigos, mis
compañeros durante tanto tiempo. Hoy los veo descarnados, triste y
esqueléticos. Junto a ellos me crié rodeada de chabolas y suciedad pero, al
menos, tenía un hogar, un lugar donde descansar en mi pequeño paraíso. Hoy
yacen desparramados por tierra. El viento y el agua lo destruyeron todo sin
ninguna consideración; en un lugar que, casi no
reconozco. No me queda nada, aunque aún guardo la esperanza de que mi familia ande
por ahí perdida pero con vida. Mis queridos hijos, mi marido, mis hermanos, mis
padres... Y todas las cosas que amé, todas las cosas que guardé con esmero
desaparecieron debajo de este montón de escombros, ¿por qué, Dios mío, por qué?
Ahora ¿qué va a ser de mi? ¿Quién me podrá ayudar? Esparcidos por el suelo me
voy encontrando mis queridos enseres, aquellos que fui acumulando durante toda
la vida y otros que me son familiares. Unos por allí, otros por acá y yo aquí,
sola, de pie con mis zapatos nuevos bajo un paraguas sobre el caos. Tan frágil
como una hoja y todavía estoy de pie, observando incrédula este infierno. Dame
fuerzas Dios mío para seguir adelante... Los árboles están rotos al igual que
mi corazón, aunque no lo siento.
EL PROBLEMA ESTÁ EN EL OMBLIGO
Según dicen las estadísticas, en el tercer mundo el índice de
suicidios es menor que en el primer mundo. Y yo me pregunto: ¿será porque
no se miran tanto el ombligo? ¿Será porque su principal problema es comer todos
los días? Tengo un amigo, que se fue con una ONG a un pueblo africano en
sus vacaciones estivales para enseñarles a soldar. Al volver, estaba tan
emocionado con la experiencia, que daba conferencias y charlas tratando
de convencernos para que nos apuntáramos como cooperantes.
Entre otras muchas cosas, nos decía que allí se "reían mucho" y
que había más unión entre las personas. A mí, se me ocurrió preguntarle: aquí
en Occidente: o nos morimos de colesterol o nos suicidamos a causa de las
depresiones, y allí se mueren de hambre aunque se ríen mucho, ¿qué es
peor? Si el sentido de la vida es ser feliz, nosotros, con nuestra buena
voluntad, les llevamos nuestras depresiones - le dije. ¿No sería
mejor que los protegiéramos de nosotros mismos? El hombre no supo qué
contestarme. Según yo lo veo, nos pasamos la mayor parte del tiempo
recreándonos en nuestro propio ombligo. Y solo nos hace levantar la
mirada de esa zona, las catástrofes como las ocurridas últimamente o los
grandes acontecimientos. Cuando paso por uno de esos pueblos abandonados del
Pirineo Aragonés, me imagino a sus gentes, me imagino la dureza de sus
vidas pero también me imagino su felicidad y su libertad, y la
comparo con los inconvenientes de las grandes urbes, y me pregunto:
¿sabrían lo que hacían al irse a la ciudad? ¿Realmente necesitamos tantas
cosas para vivir?..
LA
LUZ QUE AL INTERIOR SE ASOMA
El
día 18 de diciembre tuve el placer de asistir en el Centro de Historia de
Zaragoza, a la proyección de un magnífico vídeo en el que un ramillete de
jóvenes artistas, de diferentes disciplinas, explicaba y mostraban su manera de
entender el arte. Ese día yo estaba allí, sentado en la sala de proyecciones a
oscuras. Y mientras los oía hablar a ellos, una imagen se repetía dentro de mi
cabeza. En esa película interior veía yo a alguien que desde las profundidades
abisales del océano, nadaba esforzadamente hacia arriba buscando la luz.
Esto fue lo que yo sentí al ver y oír a todos, y cada uno de ellos.
Después, meditando en aquella imagen, comprendí lo que significaba: "aquellos
chavales eran el nadador de mis sueños. Ellos tenían la valentía de
escuchar la voz que nace en lo más profundo de la oscuridad interior. Y que sin
obedecer a las imposiciones de la moda ni a otras dictaduras, osan prestarle
atención a esa llamada. Osan nadar esforzadamente contra la gravedad y
las corrientes de la estética establecida. Para encontrarse con su propia luz,
su propio camino... El camino que les llevará al conocimiento de sí mismos.
Decían de Federico García Lorca que él era el mismo arte. Y todo lo que hacía,
era consecuencia de ese ser que era. Según yo lo siento: "El arte es un
cincel que transforma, cincela a quien tiene la valentía de empuñarlo".
Enhorabuena chicos, os felicito a todos vosotros por vuestra forma de ser. Y os
exhorto a que sigáis buscando con ese ímpetu, esa luz que veis en vuestro
interior sin tener en cuenta la gravedad ni las mareas. ¡Ánimo!
HACE FALTA MÁS
CONOCIMIENTO EN LA MONTAÑA
Para subir al
pico Astazu superior hay dos caminos: ascendiendo al collado del pico Astazu
inferior y desde allí, cruzar una estrecha cresta muy aérea que a ambos lados
tiene una caída de, al menos, unos trescientos metros hasta el collado que da
acceso al superior. O bien, desde el ibón de Marboré subir por la ladera
derecha que, aunque es muy escarpada, es más segura hasta llegar al
collado del Astazu superior. Un grupo de campistas de la Asociación de Vecinos
del Picarral, entre los que había niños de entre diez y quince años, queríamos
subir a dicho pico. Al llegar al ibón de Marboré, unos querían subir por un
sitio y otros por otro y decidimos echarlo a votaciones. Un grupo de niños con
los que iban adultos optó por ir al collado del Astazu inferior porque en
principio parecía más fácil, y otro grupo por la ladera. Cuando mi grupo llegó
al collado del superior, viendo que tardaban mucho en llegar, salimos en su
búsqueda. Al encontrarlos en la cresta, me dije, ¡Dios mío! Los niños estaban
llorando y temblando de miedo. Decidieron desandar lo andado y olvidar el
ascenso al pico Astazu superior. Ahora, desde la serenidad que me da la
distancia, pienso que si no ocurren más cosas en la montaña, es porque Dios no
lo quiere.
II MARCHA DEPORTIVA POPULAR
ESTIGMA CERO CON LA SALUD MENTAL
Las Hermanas Hospitalarias
de Garrapinillos organizaron el domingo día 13 de septiembre la II Marcha
Deportiva Popular Estigma Cero con la Salud Mental en la cual participamos mis
amigos y yo. Como el trayecto de la caminata era corto, 4 kilómetros y medio,
decidimos empezar a caminar desde el ALCAMPO de Valdefirerro. Quedamos a la
8:30 y llegamos al Centro Neuropsiquiátrico del Carmen a las 10. La alegría se
mascaba en el ambiente. Los internos se
mezclaban con el resto de la gente. Ellos nos daban la bienvenida efusivamente.
Fuimos a desayunar al bar que hay allí y nos cruzamos en el camino con una
residente. Después de darnos los buenos días, se fijó en la hija de un amigo y
dijo: “¡qué niña más guapa!”. Mientras desayunábamos, una señora se acercó a
nosotros y nos pidió caramelos, se los dimos y nos sonrió. Noté en el ambiente
el gran deseo de amor de estas personas y procuramos dárselo de corazón. Bueno,
¿qué decir de un día perfecto? Además de la caminata, de la estupenda clase de
zumba que nos dieron en el frontón de Garrapinillos, además de la extraordinaria
paella que nos regalaron por un precio ridículo, lo que más agradecí fue la
lección de cariño que nos brindaron. Aquel día, se me abrieron las carnes y se
me destaparon los ojos a esta verdad: “Son seres humanos que tienen mucho que
dar y que necesitan como yo, como tú, como cualquier persona, amor”. Creo
hablar en nombre de todos mis amigos cuando digo gracias, gracias por el gran
día que nos hicisteis pasar. El año que viene, si Dios quiere, volveremos.
¿TRASMITEN LOS ANIMALES DOMÉSTICOS ENFERMEDADES
A LOS BEBÉS?
Lo
que voy a contar es para pedir a la gente que impidan que los animales jueguen
con los bebés. Hace un mes me salió un eccema en el gemelo derecho, un poco más
arriba del tobillo. En principio no le di importancia, pero poco a poco fue
creciendo. La semana pasada fui al médico y me dijo que eso eran hongos y me
preguntó si tenía animales en casa o si había tratado con alguno últimamente.
Le dije que no tenía pero que, algunas veces, iba a casa de un amiga que tenía
un gato y este se rozaba entre mis piernas como lo suelen hacer los gatos. El
facultativo me recetó una pomada. Al llegar a la casa de mi amiga, le dije lo
que el médico me había dicho y que esto lo suelen trasmitir los animales.
Enseguida me aconsejó que no tocara nada y mucho menos a ella. No dije nada, me
callé. Pasado un rato, observé que cuando el gato se le acercaba, ella le daba
besos mientras el gato le lamía la cara. Indagué en Internet sobre las
enfermedades que los animales domésticos pueden trasmitir a las personas, y esto
es lo que encontré: "Zoonosis se define como una enfermedad o infección
que se da en los animales y que es transmisible al hombre en condiciones
naturales. Los agentes que las provocan (agentes zoonóticos) engloban virus,
bacterias, hongos, parásitos y cualquier otro organismo biológico susceptible
de producir enfermedad". Después de leer esto, pensé que la responsable de
las infecciones que nos trasmiten los animales solo cabe achacarla a la
ignorancia. Me niego a pensar que nos aborrecemos más entre nosotros, que a los
propios animales.
EL
COMPADREO GENERAL EN LOS CONCURSOS LITERARIOS
A
menudo, aquellos que lucharon por la justicia se convierten en sus carceleros.
Durante varios años participé en el concurso literario que celebra la
Asociación de Vecinos del Picarral. Aunque no es garantía de nada, normalmente
se suelen abrir las plicas delante del público, pero aquí no lo hacen así.
Aquí, en el mismo evento del fallo del jurado, entregan un librito con los
poemas seleccionados con el nombre de su correspondiente autor. Este irregular
hecho lo puse en conocimiento de la organización y me contestaron que no
criticara tanto y que participara más. Bien, les dije, me ofrezco para el
próximo año de forma altruista, no me llamaron. Es de dominio popular la fama
de compadreo que tienen estos concursos literarios. Y como botón de muestra,
ahí están las duras palabras de D. Camilo José Cela y de Juan Goitisolo sobre
el premio Cervantes. Pienso que sería más noble si directamente entregaran el
premio al amigote de turno, se dejaran de paripés y de hacernos perder el
tiempo.
LOS MALES
NUNCA VIENEN SOLOS
Estaba
viendo la televisión cuando la vi. Era una mancha circular detrás de mi gemelo
derecho. Pensé:” ¡Qué curioso, una mancha redonda, no será importante!”. Pasaron
los días, las semanas… y un domingo, como normalmente suelo hacer, fui con unos
amigos a la montaña. Aquel día me puse unos pantalones cortos. Recuerdo que
fuimos en esa ocasión a la Peña Montañesa, que está en Ainsa. Bajando de ella,
un amigo me preguntó qué era lo que tenía en la pierna. Le dije que no lo sabía
y me aconsejó que me lo cuidara. Pasados unos días, pedí hora para el médico de
cabecera y cuando llegó el momento, me presenté en la consulta. Una vez dentro,
me encontré con dos chicas nuevas. Les expliqué el caso, me hicieron
pasar a la camilla, me levanté el pantalón, lo examinaron las dos jóvenes y una
de ellas no paraba de hacerme preguntas: “¿Tienes animales? ¿Has estado en
contacto con animales? ¿Te has rozado con alguno de ellos?”. Yo, a todas las
cuestiones les respondía negativamente. En un momento dado, recordé que a veces
iba a casa de Alejandra (nombre supuesto), mi amiga, y ésta sí que tenía un
gato y en algunas ocasiones se frotaba entre mis piernas como habitualmente
suelen hacerlo. La chica que parecía tener más experiencia, estuvo un
buen rato mirando mi pierna, sentí que no lo tenía muy claro. Cuando terminó,
se fue a la mesa y se puso a teclear en el ordenador. Me extendió la receta
pero, en ese momento entró mi médica. Preguntó qué era lo que me pasaba y las
dos chicas le explicaron mi caso. Ésta miró la receta, miró mi pierna y no dijo
nada. Al salir de allí, decidí alertar a mi amiga para que tuviese cuidado con
su gato. Llegué a su casa, le puse al corriente de lo sucedido y lo primero que
me soltó fue:
− ¡Pues no
toques nada y mucho menos a mí!
Después de
esta salida de tono, enchufo la televisión y me siento en el sofá. Ella también
lo hace aunque lejos de mí y sigo hablando con Alejandra de otras cosas.
Después de un rato, llega el gato, se sube de un salto en el reposabrazos del
sofá y le empieza a lamer la mano a mi amiga. Ella lo coge y lo besa y el gato
le corresponde con unos lametones en la cara. Mientras observaba aquella
escena, yo iba pensando:
− Pero ¿será posible? ¿Cómo puede
ser que yo que soy su amigo, que ha sido su gato el que me ha contagiado
me diga estas palabras? ¿Cómo es posible que le de besos, que se deje lamer la
cara por el gato y a mí no me deje ni tocarlo? ¿Hasta aquí hemos llegado? ¿Es
esto lo que hay? El mundo siente más repulsión por un ser humano
contagiado por un animal, que por el animal que lo ha contagiado, esta es la
verdad. Me sentí como ese mendigo a quien nadie le sonríe y a quien todo el
mundo evita. Y quise ser un perro callejero para que alguien me acariciara y me
sonriera…
Dos días
estuve poniéndome aquella crema que me recetaron las becarias. Pero yo notaba
que la mancha iba de mal en peor. Sentía que me picaba más y su aspecto era más
y más alarmante. Decidí coger hora otra vez para la médica de cabecera pero,
pensando en que volverían a estar aquellas dos chicas en la consulta, decidí ir
a urgencias. De modo que esperé a terminar el trabajo por la tarde y me
presenté allí. Me atendieron rápidamente. Me llevé la pomada y cuando pasé a la
consulta, le expliqué al facultativo lo que había sucedido hasta ese momento.
Me dijo el doctor que aquella pomada no era la indicada pues era como echarles
de comer a los hongos. Me recetó otra y aquí estoy, esperando que desaparezca
la mancha.
Al día
siguiente de suceder todo esto que he relatado, llego a la casa de mi amiga y
me dice:
−Mira
Alberto (nombre supuesto), como estoy pasando por unos días muy duros por mi
trabajo y otras cosas, mejor será que no vengas por un cierto tiempo, ¿te parece
bien?
Mientras
asentía con la cabeza, me levanté del sofá, caminé hacia la salida, abrí la
puerta y me fui. No sabía qué pensar, ni qué iba a hacer a partir de aquel
momento con la amistad que nos unía a Alejandra y a mí, pero no quería
precipitarme. Al llegar al trabajo, escribí un artículo para mandarlo a los
periódicos explicando lo que me había pasado. Lo colgué también en
multitud de foros poéticos en Internet y lo mandé a todos mis contactos para
que todos ellos tuvieran mucho cuidado con los animales. Decía así:
¿TRASMITEN LOS
ANIMALES DOMÉSTICOS ENFERMEDADES A LOS BEBÉS?”.
Lo que voy a contar es para pedir a la gente que, por favor,
impidan que los animales jueguen con los bebés. Hace un mes me salió un eccema
en el gemelo derecho, un poco más arriba del tobillo. En principio no le di
importancia, pero poco a poco fue creciendo. La semana pasada fui al médico y
me dijo que eso eran hongos y me preguntó si tenía animales en casa o si había
tratado con alguno últimamente. Le dije que no tenía pero que, algunas veces,
iba a casa de un amiga que tenía un gato y este se rozaba entre mis piernas
como lo suelen hacer los gatos. El facultativo me recetó una pomada. Al llegar
a la casa de mi amiga, le dije lo que el médico me había dicho y que esto lo suelen
trasmitir los animales. Enseguida me aconsejó que no tocara nada y mucho menos
a ella. No dije nada, me callé. Pasado un rato, observé que cuando el gato se
le acercaba, ella le daba besos mientras el gato le lamía la cara. Indagué en
Internet sobre las enfermedades que los animales domésticos pueden trasmitir a
las personas, y esto es lo que encontré: "Zoonosis se define como una
enfermedad o infección que se da en los animales y que es transmisible al
hombre en condiciones naturales. Los agentes que las provocan (agentes
zoonóticos) engloban virus, bacterias, hongos, parásitos y cualquier otro
organismo biológico susceptible de producir enfermedad". Después de leer
esto, pensé que la responsable de las infecciones que nos trasmiten los
animales solo cabe achacarla a la ignorancia. Me niego a pensar que nos
aborrecemos más entre nosotros, que a los propios animales.
Al día siguiente me llamó Alejandra para pedirme excusas y
decirme que volviera cuando quisiera a su casa. En fin, no sé lo que me pasará
en el futuro. Solo Dios sabe la razón del porqué estamos aquí y el sentido de
nuestras vidas. Solo sé que si esto me ha sucedido, es porque Él lo ha querido
así. Y como dijo el Santo Job: “Dios me lo da, Dios me lo quita, ¡alabado sea
Dios!”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario