lunes, 24 de abril de 2017


USTED MISMO
 Érase una abogada absolutamente buena, que se había casado con un albañil totalmente malo. La letrada había aportado al matrimonio además de su esbelta figura, una riquísima preparación. Sin embargo, el ignorante albañil solo aportó: un piso, cinco locales, diez garajes y una estúpida cuenta corriente que pagó los insignificantes gastos de la boda de 400 invitados, el viaje y lo que coleaba. La bondadosa abogada, después de engendrar dos niños, se divorció de su malvado albañil, el cual se había negado con falsos argumentos a dejarle la mitad de su patrimonio. Después de sufrir un amargo y largo proceso en el que la pobre mamá consiguió  lo que en justicia le pertenecía para ella y sus retoños del avaro marido, éste alquiló una habitación en un piso compartido, dado su carácter miserable. La dulce abogada se unió a un colega de su gabinete a la semana de la separación forzada por las lamentables circunstancias a las que le había arrojado el lerdo de su ex-marido. Pasó el tiempo. La solidaria letrada, asistía profesionalmente en la Casa de la Mujer a las señoras maltratadas. El hijo mayor de ésta se casó de penalti con una bella y culta mujer. Después de un año de convivencia, la culta esposa de su hijo interpuso una querella a su marido por malos tratos. No tuvo compasión la madre de éste. La abogada plena de amor maternal deshizo a su nuera. La puso de patitas en la calle sin un duro, sin hijo, con una orden de alejamiento y teniéndole que pasar una pensión alimenticia a su ex por el niño. Moraleja: “Usted mismo”.
LO ANCHO PARA MÍ Y LO ESTRECHO PARA TI
−Padre, si yo fuera un pederasta, ¿me denunciarías a la policía?
−No hijo, claro que no te denunciaría a la policía.
− ¿Por qué, padre?
−Porque eres mi hijo y te quiero.
−Y si fuera un asesino en serie, ¿me entregarías  a las autoridades?
−Tampoco te entregaría.
− ¡Por qué, padre?
−Por la misma razón que antes, porque eres mi hijo y te quiero.
−Padre, y si fuera un terrorista, ¿me denunciarías?
−No, tampoco lo haría.
−Padre, si no me entregaras a las autoridades, a pesar de que hubiese cometido los mismos delitos  que esos que han excarcelado a consecuencia de la sentencia del tribunal de Estrasburgo por la mala aplicación de la “doctrina Parot", ¿por qué a ellos les deseas la muerte y a mí no? ¿Por qué a ellos les dices cosas feas y a mí no me denunciarías a la policía?
−Muy fácil, porque a ti te quiero y a ellos no.

LA DEMOCRACIA NUNCA PINTÓ UNA OBRA DE ARTE
De la práctica ha de salir la teoría y no al revés. Domingo por la mañana de un mes cualquiera. Un grupo de personas entre las que me encuentro, se reúnen para ir a la montaña. El de la idea está en el grupo. A través del facebook hemos contactado con él. Poco a poco vamos llegando al punto de encuentro. Cuando ya estamos todos, se plantea la cuestión del café. Unos dicen que en un bar de Ipiés, otros que en Sabiñánigo y otros cerca de la presa de Arguís. Después de mucho divagar, ganan los de Aguís. Llegamos allí pero hay un grupo que no se presenta. Los llamamos y nos están esperando en Ipiés, lo entendieron mal. Pasamos por allí y no los vemos, pensamos que ya se fueron. Seguimos adelante, llegamos a Torla y allí no están. Los llamamos y nos dicen que siguen esperando en Ipiés. Les decimos que les esperamos en Torla y se ponen en camino. Cuando éstos llegan son las 11 de la mañana. Conclusión: "Aunque pueda parecer que se es dictatorial, por el bien del grupo es uno el que debe decidir lo que se hace, dónde y cuándo, de lo contrario ocurren estas cosas". 

HOMENAJE A LOS TRES GUARDIAS CIVILES MUERTOS EN LEÓN
Tres hombres han muerto por salvar una vida. Tres agentes en el cumplimiento de sus obligaciones la han perdido intentando rescatar a un montañero. ¿Acaso no se merecen un homenaje? Sí, podía haber sido mi hijo o el tuyo el que estaba enriscado en la pared del monte. Pudiera ser que llevado por la inconsciencia cometiera una torpeza y se rompiera el tobillo. O quizá no, tal vez fue un accidente fortuito que a cualquiera le podía haber sucedido, quisiera creer que el caso fuera éste. La verdad es que tres familias se han roto. La verdad es que sus mujeres los llorarán por largo tiempo. La verdad es que sus hijos se quedaron sin padre para siempre. La verdad es que sus padres jamás levantarán la cabeza. La verdad es que sus abuelos, si es que los tenían, les amargaron en tiempo de vida que les quede. Desearía que fuéramos conscientes de lo que hacemos cuando salimos a la montaña. No solo por nosotros, los que vamos a ella, sino por los demás. No soy del cuerpo, pero el cuerpo ahora está en mi memoria. No soy de la mente, pero sus familias están en mi pensamiento. No soy de nadie, pero soy de los que sufren. No me pertenezco, porque no puedo dominarme. No los conocía, pero no es necesario conocerlos. Dieron sus vidas por salvar la de otro que, podía haber sido mi hijo y así me lo tomo. Es poco todo cuanto se diga. Es mucho todo cuanto se calle. Solo cabe gratitud en mí, y un que Dios os lo pague eternamente.

MUJER DE PIE CON ZAPATOS NUEVOS, BAJO UN PARAGUAS SOBRE EL CAOS DE FILIPINAS
Los árboles están rotos. Mis queridos árboles, mis confidentes, mis amigos, mis compañeros durante tanto tiempo. Hoy los veo descarnados, triste y esqueléticos. Junto a ellos me crié rodeada de chabolas y suciedad pero, al menos, tenía un hogar, un lugar donde descansar en mi pequeño paraíso. Hoy yacen desparramados por tierra. El viento y el agua lo destruyeron todo sin ninguna consideración; en un lugar que, casi no reconozco. No me queda nada, aunque aún guardo la esperanza de que mi familia ande por ahí perdida pero con vida. Mis queridos hijos, mi marido, mis hermanos, mis padres... Y todas las cosas que amé, todas las cosas que guardé con esmero desaparecieron debajo de este montón de escombros, ¿por qué, Dios mío, por qué? Ahora ¿qué va a ser de mi? ¿Quién me podrá ayudar? Esparcidos por el suelo me voy encontrando mis queridos enseres, aquellos que fui acumulando durante toda la vida y otros que me son familiares. Unos por allí, otros por acá y yo aquí, sola, de pie con mis zapatos nuevos bajo un paraguas sobre el caos. Tan frágil como una hoja y todavía estoy de pie, observando incrédula este infierno. Dame fuerzas Dios mío para seguir adelante... Los árboles están rotos al igual que mi corazón, aunque no lo siento.

EL PROBLEMA ESTÁ EN EL OMBLIGO
 Según dicen las estadísticas, en el tercer mundo el índice de suicidios es menor que en el primer mundo. Y yo me pregunto: ¿será porque no se miran tanto el ombligo? ¿Será porque su principal problema es comer todos los días? Tengo un amigo, que se fue con una ONG a un pueblo africano en sus vacaciones estivales para enseñarles a soldar. Al volver, estaba tan emocionado con la experiencia, que daba conferencias y charlas tratando de convencernos para  que nos apuntáramos como cooperantes. Entre otras muchas cosas, nos decía que allí se "reían mucho" y que había más unión entre las personas. A mí, se me ocurrió preguntarle: aquí en Occidente: o nos morimos de colesterol o nos suicidamos a causa de las depresiones, y allí se mueren de hambre aunque se ríen mucho, ¿qué es peor? Si el sentido de la vida es ser feliz, nosotros, con nuestra buena voluntad, les llevamos nuestras depresiones - le dije. ¿No sería mejor que los protegiéramos de nosotros mismos? El hombre no supo qué contestarme. Según yo lo veo, nos pasamos la mayor parte del tiempo recreándonos en nuestro  propio ombligo. Y solo nos hace levantar la mirada de esa zona, las catástrofes como las ocurridas últimamente o los grandes acontecimientos. Cuando paso por uno de esos pueblos abandonados del Pirineo Aragonés, me imagino a sus gentes, me imagino la dureza de sus vidas pero también me imagino su felicidad y su libertad, y la comparo con los inconvenientes de las grandes urbes, y me pregunto: ¿sabrían lo que hacían al irse a la ciudad? ¿Realmente necesitamos tantas cosas para vivir?..

LA LUZ QUE AL INTERIOR SE ASOMA
El día 18 de diciembre tuve el placer de asistir en el Centro de Historia de Zaragoza, a la proyección de un magnífico vídeo en el que un ramillete de jóvenes artistas, de diferentes disciplinas, explicaba y mostraban su manera de entender el arte. Ese día yo estaba allí, sentado en la sala de proyecciones a oscuras. Y mientras los oía hablar a ellos, una imagen se repetía dentro de mi cabeza. En esa película interior veía yo a alguien que desde las profundidades abisales del océano, nadaba esforzadamente  hacia arriba buscando la luz. Esto fue lo que yo sentí al ver y oír a todos, y cada uno de ellos.  Después, meditando en aquella imagen, comprendí lo que significaba: "aquellos chavales  eran el nadador de mis sueños. Ellos tenían la valentía de escuchar la voz que nace en lo más profundo de la oscuridad interior. Y que sin obedecer a las imposiciones de la moda ni a otras dictaduras, osan prestarle atención a esa llamada. Osan nadar esforzadamente contra la gravedad  y las corrientes de la estética establecida. Para encontrarse con su propia luz, su propio camino... El camino que les llevará al conocimiento de sí mismos. Decían de Federico García Lorca que él era el mismo arte. Y todo lo que hacía, era consecuencia de ese ser que era. Según yo lo siento: "El arte es un cincel que transforma, cincela a quien tiene la valentía de empuñarlo". Enhorabuena chicos, os felicito a todos vosotros por vuestra forma de ser. Y os exhorto a que sigáis buscando con ese ímpetu, esa luz que veis en vuestro interior sin tener en cuenta la gravedad ni las mareas. ¡Ánimo! 
HACE FALTA MÁS CONOCIMIENTO EN LA MONTAÑA
 Para subir al pico Astazu superior hay dos caminos: ascendiendo al collado del pico Astazu inferior y desde allí, cruzar una estrecha cresta muy aérea que a ambos lados tiene una caída de, al menos, unos trescientos metros hasta el collado que da acceso al superior. O bien, desde el ibón de Marboré subir por la ladera derecha que, aunque es muy  escarpada, es más segura hasta llegar al collado del Astazu superior. Un grupo de campistas de la Asociación de Vecinos del Picarral, entre los que había niños de entre diez y quince años, queríamos subir a dicho pico. Al llegar al ibón de Marboré, unos querían subir por un sitio y otros por otro y decidimos echarlo a votaciones. Un grupo de niños con los que iban adultos optó por ir al collado del Astazu inferior porque en principio parecía más fácil, y otro grupo por la ladera. Cuando mi grupo llegó al collado del superior, viendo que tardaban mucho en llegar, salimos en su búsqueda. Al encontrarlos en la cresta, me dije, ¡Dios mío! Los niños estaban llorando y temblando de miedo. Decidieron desandar lo andado y olvidar el ascenso al pico Astazu superior. Ahora, desde la serenidad que me da la distancia, pienso que si no ocurren más cosas en la montaña, es porque Dios no lo quiere.



II MARCHA DEPORTIVA POPULAR ESTIGMA CERO CON LA SALUD MENTAL
Las Hermanas Hospitalarias de Garrapinillos organizaron el domingo día 13 de septiembre la II Marcha Deportiva Popular Estigma Cero con la Salud Mental en la cual participamos mis amigos y yo. Como el trayecto de la caminata era corto, 4 kilómetros y medio, decidimos empezar a caminar desde el ALCAMPO de Valdefirerro. Quedamos a la 8:30 y llegamos al Centro Neuropsiquiátrico del Carmen a las 10. La alegría se mascaba en el ambiente. Los internos se mezclaban con el resto de la gente. Ellos nos daban la bienvenida efusivamente. Fuimos a desayunar al bar que hay allí y nos cruzamos en el camino con una residente. Después de darnos los buenos días, se fijó en la hija de un amigo y dijo: “¡qué niña más guapa!”. Mientras desayunábamos, una señora se acercó a nosotros y nos pidió caramelos, se los dimos y nos sonrió. Noté en el ambiente el gran deseo de amor de estas personas y procuramos dárselo de corazón. Bueno, ¿qué decir de un día perfecto? Además de la caminata, de la estupenda clase de zumba que nos dieron en el frontón de Garrapinillos, además de la extraordinaria paella que nos regalaron por un precio ridículo, lo que más agradecí fue la lección de cariño que nos brindaron. Aquel día, se me abrieron las carnes y se me destaparon los ojos a esta verdad: “Son seres humanos que tienen mucho que dar y que necesitan como yo, como tú, como cualquier persona, amor”. Creo hablar en nombre de todos mis amigos cuando digo gracias, gracias por el gran día que nos hicisteis pasar. El año que viene, si Dios quiere, volveremos.
¿TRASMITEN LOS ANIMALES DOMÉSTICOS ENFERMEDADES A LOS BEBÉS?

Lo que voy a contar es para pedir a la gente que impidan que los animales jueguen con los bebés. Hace un mes me salió un eccema en el gemelo derecho, un poco más arriba del tobillo. En principio no le di importancia, pero poco a poco fue creciendo. La semana pasada fui al médico y me dijo que eso eran hongos y me preguntó si tenía animales en casa o si había tratado con alguno últimamente. Le dije que no tenía pero que, algunas veces, iba a casa de un amiga que tenía un gato y este se rozaba entre mis piernas como lo suelen hacer los gatos. El facultativo me recetó una pomada. Al llegar a la casa de mi amiga, le dije lo que el médico me había dicho y que esto lo suelen trasmitir los animales. Enseguida me aconsejó que no tocara nada y mucho menos a ella. No dije nada, me callé. Pasado un rato, observé que cuando el gato se le acercaba, ella le daba besos mientras el gato le lamía la cara. Indagué en Internet sobre las enfermedades que los animales domésticos pueden trasmitir a las personas, y esto es lo que encontré: "Zoonosis se define como una enfermedad o infección que se da en los animales y que es transmisible al hombre en condiciones naturales. Los agentes que las provocan (agentes zoonóticos) engloban virus, bacterias, hongos, parásitos y cualquier otro organismo biológico susceptible de producir enfermedad". Después de leer esto, pensé que la responsable de las infecciones que nos trasmiten los animales solo cabe achacarla a la ignorancia. Me niego a pensar que nos aborrecemos más entre nosotros, que a los propios animales.


EL COMPADREO GENERAL EN LOS CONCURSOS LITERARIOS
A menudo, aquellos que lucharon por la justicia se convierten en sus carceleros. Durante varios años participé en el concurso literario que celebra la Asociación de Vecinos del Picarral. Aunque no es garantía de nada, normalmente se suelen abrir las plicas delante del público, pero aquí no lo hacen así. Aquí, en el mismo evento del fallo del jurado, entregan un librito con los poemas seleccionados con el nombre de su correspondiente autor. Este irregular hecho lo puse en conocimiento de la organización y me contestaron que no criticara tanto y que participara más. Bien, les dije, me ofrezco para el próximo año de forma altruista, no me llamaron. Es de dominio popular la fama de compadreo que tienen estos concursos literarios. Y como botón de muestra, ahí están las duras palabras de D. Camilo José Cela y de Juan Goitisolo sobre el premio Cervantes. Pienso que sería más noble si directamente entregaran el premio al amigote de turno, se dejaran de paripés y de hacernos perder el tiempo.
LOS MALES NUNCA VIENEN SOLOS
 Estaba viendo la televisión cuando la vi. Era una mancha circular detrás de mi gemelo derecho. Pensé:” ¡Qué curioso, una mancha redonda, no será importante!”. Pasaron los días, las semanas… y un domingo, como normalmente suelo hacer, fui con unos amigos a la montaña. Aquel día me puse unos pantalones cortos. Recuerdo que fuimos en esa ocasión a la Peña Montañesa, que está en Ainsa. Bajando de ella, un amigo me preguntó qué era lo que tenía en la pierna. Le dije que no lo sabía y me aconsejó que me lo cuidara. Pasados unos días, pedí hora para el médico de cabecera y cuando llegó el momento, me presenté en la consulta. Una vez dentro,  me encontré con dos chicas nuevas. Les expliqué el caso, me hicieron pasar a la camilla, me levanté el pantalón, lo examinaron las dos jóvenes y una de ellas no paraba de hacerme preguntas: “¿Tienes animales? ¿Has estado en contacto con animales? ¿Te has rozado con alguno de ellos?”. Yo, a todas las cuestiones les respondía negativamente. En un momento dado, recordé que a veces iba a casa de Alejandra (nombre supuesto), mi amiga, y ésta sí que tenía un gato y en algunas ocasiones se frotaba entre mis piernas como habitualmente  suelen hacerlo. La chica que parecía tener más experiencia, estuvo un buen rato mirando mi pierna, sentí que no lo tenía muy claro. Cuando terminó, se fue a la mesa y se puso a teclear en el ordenador. Me extendió la receta pero, en ese momento entró mi médica. Preguntó qué era lo que me pasaba y las dos chicas le explicaron mi caso. Ésta miró la receta, miró mi pierna y no dijo nada. Al salir de allí, decidí alertar a mi amiga para que tuviese cuidado con su gato. Llegué a su casa, le puse al corriente de lo sucedido y lo primero que me soltó fue:
− ¡Pues no toques nada y mucho menos a mí!
Después de esta salida de tono, enchufo la televisión y me siento en el sofá. Ella también lo hace aunque lejos de mí y sigo hablando con Alejandra de otras cosas. Después de un rato, llega el gato, se sube de un salto en el reposabrazos del sofá y le empieza a lamer la mano a mi amiga. Ella lo coge y lo besa y el gato le corresponde con unos lametones en la cara. Mientras observaba aquella escena, yo iba pensando:
 Pero ¿será posible?  ¿Cómo puede ser que yo que soy su amigo, que ha sido su gato el que me  ha contagiado me diga estas palabras? ¿Cómo es posible que le de besos, que se deje lamer la cara por el gato y a mí no me deje ni tocarlo? ¿Hasta aquí hemos llegado? ¿Es esto  lo que hay? El mundo siente más repulsión por un ser humano contagiado por un animal, que por el animal que lo ha contagiado, esta es la verdad. Me sentí como ese mendigo a quien nadie le sonríe y a quien todo el mundo evita. Y quise ser un perro callejero para que alguien me acariciara y me sonriera…
Dos días estuve poniéndome aquella crema que me recetaron las becarias. Pero yo notaba que la mancha iba de mal en peor. Sentía que me picaba más y su aspecto era más y más alarmante. Decidí coger hora otra vez para la médica de cabecera pero, pensando en que volverían a estar aquellas dos chicas en la consulta, decidí ir a urgencias. De modo que esperé a terminar el trabajo por la tarde y me presenté allí. Me atendieron rápidamente. Me llevé la pomada y cuando pasé a la consulta, le expliqué al facultativo lo que había sucedido hasta ese momento. Me dijo el doctor que aquella pomada no era la indicada pues era como echarles de comer a los hongos. Me recetó otra y aquí estoy, esperando que desaparezca la mancha.
Al día siguiente de suceder todo esto que he relatado, llego a la casa de mi amiga y me dice:
−Mira Alberto (nombre supuesto), como estoy pasando por unos días muy duros por mi trabajo y otras cosas, mejor será que no vengas por un cierto tiempo, ¿te parece bien?
Mientras asentía con la cabeza, me levanté del sofá, caminé hacia la salida, abrí la puerta y me fui. No sabía qué pensar, ni qué iba a hacer a partir de aquel momento con la amistad que nos unía a Alejandra y a mí, pero no quería precipitarme. Al llegar al trabajo, escribí un artículo para mandarlo a los periódicos explicando lo que me había pasado. Lo colgué también en multitud de foros poéticos en Internet y lo mandé a todos mis contactos para que todos ellos tuvieran mucho cuidado con los animales. Decía así:

  ¿TRASMITEN LOS ANIMALES DOMÉSTICOS ENFERMEDADES A LOS BEBÉS?”.  
Lo que voy a contar es para pedir a la gente que, por favor, impidan que los animales jueguen con los bebés. Hace un mes me salió un eccema en el gemelo derecho, un poco más arriba del tobillo. En principio no le di importancia, pero poco a poco fue creciendo. La semana pasada fui al médico y me dijo que eso eran hongos y me preguntó si tenía animales en casa o si había tratado con alguno últimamente. Le dije que no tenía pero que, algunas veces, iba a casa de un amiga que tenía un gato y este se rozaba entre mis piernas como lo suelen hacer los gatos. El facultativo me recetó una pomada. Al llegar a la casa de mi amiga, le dije lo que el médico me había dicho y que esto lo suelen trasmitir los animales. Enseguida me aconsejó que no tocara nada y mucho menos a ella. No dije nada, me callé. Pasado un rato, observé que cuando el gato se le acercaba, ella le daba besos mientras el gato le lamía la cara. Indagué en Internet sobre las enfermedades que los animales domésticos pueden trasmitir a las personas, y esto es lo que encontré: "Zoonosis se define como una enfermedad o infección que se da en los animales y que es transmisible al hombre en condiciones naturales. Los agentes que las provocan (agentes zoonóticos) engloban virus, bacterias, hongos, parásitos y cualquier otro organismo biológico susceptible de producir enfermedad". Después de leer esto, pensé que la responsable de las infecciones que nos trasmiten los animales solo cabe achacarla a la ignorancia. Me niego a pensar que nos aborrecemos más entre nosotros, que a los propios animales.

Al día siguiente me llamó Alejandra para pedirme excusas y decirme que volviera cuando quisiera a su casa. En fin, no sé lo que me pasará en el futuro. Solo Dios sabe la razón del porqué estamos aquí y el sentido de nuestras vidas. Solo sé que si esto me ha sucedido, es porque Él lo ha querido así. Y como dijo el Santo Job: “Dios me lo da, Dios me lo quita, ¡alabado sea Dios!”.

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