lunes, 24 de abril de 2017

NO DEJES PARA MAÑANA EL BIEN QUE PUEDAS HACER HOY
En el Boeing-777 de Malaysia Airlines va pensando un hombre para sí:
-¡Uf, qué bien que ya terminaron las vacaciones! Cuando llegue a casa, lo primero que haré será darle un fuerte abrazo a mi mujer y pedirle perdón. Reconozco que no me porté bien y, no quiero perderla. Después, iré a reconciliarme con mis hermanos. He decidido que prefiero perder la parte de la herencia que me corresponde que perderles a ellos. Total, pienso que a mis hijos les va a enriquecer más mi gesto que todo el dinero que me correspondería después de repartir el patrimonio de mis padres. Después de pensarlo mucho en estas vacaciones, he decidido que no merece la pena. Más tarde, iré a ver a mi amigo de toda la vida al Hospital. El amigo que me traicionó. Aquel al que le alquilé mi piso a un precio regalado y más tarde me lo destrozó. Dejándome a deber un año y medio. Eso sin contar los gastos del juicio. Por cierto, a mi jefe le he comprado un recuerdo, tengo que reconocer que estuvo mal lo que le dije. Espero que lo sepa comprender. Estas vacaciones me han servido para meditar en mi vida y he decidido que a partir de ahora las cosas van a cambiar, ¡sí, voy a cambiar totalmente, qué contento estoy! ¡Je, je, je! Ya está bien de ser tan intransigente. Ya está bien de ser tan rencoroso. Ya está bien de ser tan vengativo. Estoy cansado de mi forma de... ¡Bom!
Al día siguiente, dicen todos los periódicos: “El Boeing-777 de Malaysia Airlines tuvo ayer un accidente, no ha habido supervivientes”

EL EFECTO DE RECOGER UN PAPEL QUE TÚ NO TIRASTE 

Este fin de semana estuve en la Sierra de Guara. Concretamente, en un lugar que se llama el salto de Roldan. Es un sitio magnífico al que recomiendo a todo el mundo que sienta amor por los espacios abiertos. ¡Ay! Pero no es de esto de lo que quería hablar, quiero  referirme al hecho de que, pienso que a todo el mundo le gusta ir a la montaña y encontrarla limpia. Sin plásticos. Sin botellas. Sin latas. Sin cajas de cigarrillos. En fin, sin todo aquello que no es propio encontrar en la naturaleza. Si tirar basura al suelo está feo en cualquier lugar, creo en la montaña es más condenable. Es cierto que, a veces, se nos puede caer, olvidar, volar con el viento, etc., pero considero que no es humillante recoger, aunque sea una sola unidad de basura, echarla en nuestra mochila y en el pueblo más próximo,  arrojarla en un contenedor. Esto, aunque es un detalle casi insignificante, si todos los que subimos a ella lo hiciéramos, la montaña estaría más limpia. Creo que esto serviría para concienciar a todo el mundo de que el campo es algo nuestro, que es nuestra responsabilidad mantenerlo en buen estado y para que nuestros futuros nietos puedan sentir orgullo de la herencia positiva que les dejamos en sus manos.

EL SILECIO NO ES CALLAR
Un viejo proverbio Chino dice que cuando te falten las palabras, no digas nada. Esto que parece tan sencillo, tan elemental, tan de Perogrullo no es tan fácil de comprender. Cuando me enteré de la muerte de D. Alfredo Di Stéfano me dije que tenía decir algunas palabras, algo en su honor. Pero qué decir si apenas lo conocía. Si en su época yo era un renacuajo que apenas levantaba medio metro del suelo y además, yo estaba peleado con el fútbol por motivos que no vienen al caso. Ahora tengo 55 años, así que calculen. ¿Qué decir de alguien que no conoces? ¿Qué vas a ponderar? Es fácil a la muerte de una persona exaltarla. Incluso hay por ahí algunos refranes que critican este hecho. Yo no quiero decir nada. No quiero decir que me parecía una buena persona no, no lo voy a decir. Como no voy a decir que me parecía un sabio lleno de humildad no, tampoco no lo voy a decir. Prefiero callar y dedicarle mi silencio más respetuoso para no caer en tópicos típicos en estas circunstancias. Tampoco voy a dedicar mi más sentido pésame a la familia porque para qué, si  estarán cansados de palabras, muestras de dolor  y agitar de brazos no,  no voy a decir nada. Solo, solo le dedicaré una oración en silencio sin que nadie me vea ni me oiga por el eterno descanso de su alma. Y un adiós sentido y un gracias por haber ilusionado con su entrega a este deporte que nos saca de nuestros problemas por un tiempo. No, no voy a decir nada...


EL QUE ESTÉ LIBRE DE CULPA QUE ARROJE LA PRIMERA PIEDRA

En referencia a la muerte por inanición de la señora anciana de la Muela. Resulta entretenido analizar las reacciones humanas ante un hecho así. Por supuesto, la mía también. La muerte de cualquier ser humano es injustificable. Si se ha producido en las circunstancias que dice la prensa, es de una crueldad intolerable. Pero creo que la prudencia aconseja no emitir juicios precipitados antes de saber toda la verdad. Por otra parte, si el/los acusados fueran nuestros hijos, me gustaría saber si emitiríamos el veredicto con la misma dureza. Nos pasamos todo el día tomando decisiones, actuando, opinando, enjuiciando... Y en realidad, con nuestro propio juicio, nos enjuiciamos a nosotros mismos. Como dice la Biblia: "Con la medida que midas, te medirán". Yo no soy juez para condenar. Y para hacer juicios morales ya está Dios. No me creo mejor que nadie. Aunque no la conocía a esta pobre señora, lamento su muerte. Y la misma consideración le guardo a su nieto y a su pareja. Creo que son dignos de compasión, porque les queda una larga vida por delante... Que la ley haga su trabajo, Dios el suyo y yo me guardaré mucho de tirarles piedras. ¿Y usted?



ELOGIO DEL SILENCIO

El silencio no es callar. ¿Por qué hablamos sin necesidad? Una cosa es comunicarse y otra es el terror a los espacios en blanco. Existen infinidad de refranes criticando el exceso de palabras y otros tantos alabando lo contrario, el silencio. Nada mejor que la propia experiencia para saber la verdad de este hecho: cuando nos encontramos con alguien que no deja de hablar, salimos con dolor de cabeza. La televisión ha desplazado el diálogo mientras se come en familia, pero esto solo es un cambio de enfoque. La filosofía Oriental sostiene  que meditar es prestar atención a una acción a la vez. Porque; o le prestamos oídos a la comida o saboreamos la conversación, pero no se puede observar dos cosas a la vez con la misma intensidad. El ser humano tiene la habilidad de hacer de lo insignificante un arte, y banalizar lo fundamental. Dice nuestro refranero: "La palabra justa en su momento preciso es de plata". Los ampulosos circunloquios tienen más que ver con alguna carencia que con una abundancia. Pero insisto, ¿por qué hablamos sin necesidad? Para preguntar sobre cualquier tema, se requiere cierto conocimiento. Pero el que no sabe, va dando palos de ciego. Según los Evangelios, a Jesús se le acercaba la gente para hacerle preguntas. Una vez respondidas éstas, dejaban de cuestionarle, se callaban y se iban. Según esto, hablamos porque dentro de nosotros hay ruido, dudas. Una vez conseguimos formular las preguntas necesarias y encontradas las respuestas, se va creando en nosotros el silencio. Se puede decir que el silencio interior es una conquista, es la culminación de una búsqueda. Y como consecuencia de este logro, termina nuestra necesidad. 

 ¿PEDIR PERDÓN A NUESTRO CUERPO?
I Cor 6:19:” ¿O no sabéis  que vuestro cuerpo es Santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis?”. Nuestro cuerpo es sintiente y pensante. Así lo dicen muchos pueblos indígenas del mundo: en Australia, cuando una persona enferma o ha sido herida, la tribu entera se reúne alrededor del enfermo y le canta pidiéndole perdón a la herida o la parte afectada, la cual automáticamente entra en remisión y se dan curaciones milagrosas. Lo mismo ocurre en las asombrosas curaciones de los Kahuna o médicos-magos hawaianos. Éstos entran en comunicación directa con la parte afectada pidiéndole perdón. En el conocimiento ancestral Inca, todo es reciprocidad. Uno enferma cuando se llena de energía pesada o “hucha”, por tener actitudes egoístas y no dejar fluir el “sami” o energía ligera. Por ello, en las curaciones se pide a la parte del cuerpo que se armonice con Pachamama (la Madre Tierra) y permita que el bloqueo se equilibre. Y la persona sana. En el caso de los indios Lakota, en el norte del continente americano, se le habla al cuerpo para informarle que una medicina va a curarlo. A la medicina también se le informa del propósito para el que será utilizada. Y, lógicamente, las personas sanan. La sabiduría del cuerpo es un buen punto de acceso a las dimensiones ocultas de la vida: es totalmente invisible, pero innegable. Los investigadores médicos empezaron a aceptar este hecho a mediados de los años ochenta. Anteriormente se consideraba que la capacidad de la inteligencia era exclusiva del cerebro, pero entonces se descubrieron indicios de inteligencia en el sistema inmune, luego en el digestivo y más tarde en todo el cuerpo. Después de todo lo dicho, y viendo cómo tratamos a nuestro cuerpo, deduzco que necesitamos reconciliarnos con él...


 LA SOMBRA DEL CIPRÉS


La sombra del Ciprés era alargada; pero el inescrutable Cipriano Castro oteaba el horizonte... Sin embargo, nada era capaz de ensombrecer la largueza de su falta de escrúpulos. El sol le abrumaba. No en vano era albino. Por eso se ocultó detrás de la imagen del cupresáceo. Se dijo: “quisiera morir en este momento, ¡qué felicidad!”.
Cipriano Castro era detective privado. Se encontraba trabajando tras la pista de un delincuente extremadamente peligroso, que hacía una década trajo de cráneo a todo el departamento de policía de Ohio. Mientras ascendía por las profundidades de los hechos más sobresalientes, quiso la suerte poner a su alcance el modo de llegar a la resolución de aquel terrible crimen. Extrajo de forma fraudulenta un detector sísmico que, en uno de sus registros rutinarios, encontró arrumbado en un inmueble de San Set Bulevar. Aquel instrumento, inopinadamente, iba a ser la clave para la resolución del misterioso suceso.



"APRENDIENDO"
Estando Jaimito en clase, el profesor le pregunta:
− ¿Jaimito, dime 10 femeninos de profesiones?
Y Jaimito empieza a enumerarlas:
−1º De albañil, albañila.
2º de general, generala.
3º De capitán, capitana.
4º De sargento, sargenta.
5º De cabo, caba.
6º De soldado, soldada.
7º De alférez, alfereza.
8º De taxista, de taxista, de taxista. Aquí me he encallado Sr. Profe, ¿cómo se diría señor profe?
Y el profesor le contesta:
− De taxista, taxistora. Jaimito, se dice taxistora.
Jaimito- le dice el profesor −te queda dos por enumerar.
Se queda pJaimito pensativo, y contesta:
−9º De chofer, chofera.
10º Y de submarinista, submarinistora.
− Muy bien Jaimito, muy bien. Se nota el dinero que se gastaron tus padres en ti. Entre todos hemos conseguido hacer de ti un hombre de provecho...


MEMORIAS DE UN CACHORRO
 Estoy dentro de un contenedor frente al número 75 de la calle Emilio Castelar. Son las 5 de la madrugada del 11 de junio. Hace varias horas que alguien me arrojó a este infecto lugar. Hay unas cuantas bolsas de basura, menos mal que ya pasó el basurero; de lo contrario podría morir aplastado. Estoy dentro de este contenedor y temo por mi vida. Si pudiera, si me diera otra oportunidad mi dueño, sería bueno: no ladraría fuerte, no correría por el piso, no me haría pis en el suelo, me quedaría quietecito en mi rincón... He de ser valiente, ya me lo decía mi mamá, pero es que soy tan pequeño. ¡Oigo una persiana!: "¡Guau, guau, gua! ¡Socorro! ¡Guau, guau, guau! Alguien abre la tapadera del contenedor, es una mujer, ¡Ay, estoy salvado! Ella intenta cogerme pero no alcanza. Oigo la voz de un chico, de repente: mete la cabeza, se balancea y me coge del cuello. ¡Uf, gracias Dios mío! Entro en el bar que hay en la misma acera y me dan de comer, es una buena mujer. Un poco más tarde, llegan unos hombres de uniforme y después, otros hombres que parecen ser de la protectora de animales. Me recogen y con mucho cuidado me llevan a un edificio. Al día siguiente viene mi dueña y me lleva a casa. ¡Guau, guau, guau! ¡Seré bueno, seré, bueno!... 

HABLEMOS EN ORO

− ¡Estoy hasta los cojones!, hablando en plata.
− Pues, si se trata de eso, hablemos en oro.
¿Lo pillas?


EN LA PELUQUERÍA.

Una señora entra en una peluquería. El peluquero está cortándole el cabello a una clienta. La señora que entró, le dice al peluquero:
− ¡Tengo mucha prisa, tengo mucha prisa, tengo mucha prisa!
El peluquero termina de arreglarle el cabello a la clienta que entró en primer lugar, y cuando va a empezar a cortarle el pelo a la señora de la prisa, ésta le dice:
−Ahora ve despacio y házmelo bien, ¡eh!

 "EL CASILLERO"

−Papá, ¿para qué sirven las señales de tráfico?
−Para saber lo que tienes que hacer en cada momento, cuando circulas por la calle.
−Y ¿hay alguna señal para saber cómo nos debemos comportar en sociedad?
− Claro, las leyes.
−Y a nivel particular, quiero decir, entre padres e hijos, hijos y padres, hermanos con hermanos, amigos con amigo, etc...
− Pues, consultando a la conciencia o a los códigos de comportamiento.
− ¿Y si uno tiene dormida la conciencia o no se cree en esos códigos?
− Entonces, hay que acudir a la razón, a lo justo, al equilibrio, al amor, la caridad, la balanza, la legalidad..., fíjate en mí.
− Papá, la denuncia que le pusiste a tu padre, ¿en qué casillero de esos que has nombrado la pondrías?



¿QUÉ PLANES TIENE?

Un hombre estaba labrando la tierra. Llega otro y le dice:
− ¡Pepe! La María, que está pariendo.
El labrador deja el arado. Sale corriendo. Llega a su casa: se pone los guantes, la bata, el estetoscopio, la mascarilla... Entra en el dormitorio y, ¿Qué ve, ¡Eh!, qué ve? Nada. No ve nadas.
Pepe se pone a pensar, y se dice:
−Pero, si yo no me llamo Pepe, ¿por qué respondo?−y pensó más− si no tengo mujer, ¿cómo voy a tener un hijo?, −y pensó más−, pero, si no soy médico, ¿por qué me he puesto todo esto?, −y pensó más−, pero si esta casa no la conozco, ¿cómo he podido encontrar el dormitorio? −y pensó más−, ¿acaso esto sea un sueño? ¿Acaso no sea yo el que está pensando? ¿Acaso sea mi boca la que me está indicando? Sí, bien, vale, pero ¿hacia dónde, hacia quién? ¿Con qué objeto?, − y pensó más−, Si es otro que no soy yo, ¿por qué no lo hace todo Él, y me ahorra el esfuerzo?
Si es que, en realidad, soy alguien o algo...
¿Quién seré yo para que Él se fije en mí? ¿Qué pintaré yo en todo esto??

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