GRACIAS A MIS QUERIDOS PROTAGONISTAS
Escribir es siempre hacer un viaje muy, muy lejano hacia uno mismo. Hacia aquel que siempre fue. En el camino te vas descubriendo: por el suelo, por las esquinas, encima de los árboles, debajo del agua, sobre las montañas, chapoteando en los charcos, en los pequeños detalles. En esas miguitas de pan que alguien, no se sabe muy bien quién ni con qué fin, dejó en el camino para que no te perdieras en el caso de que quisieras volver a casa. Mientras estás en ese sendero de retorno, uno va encontrando muchas trampas, tentaciones. Muchas brujas que quieren comerte y te engordan y te engordan para después chuparte los huesos... Uno se pone a escribir y no sabe muy bien a lo que se expone. Hay que ser valiente para ponerse a escribir. Uno se aboca en ese precipicio insondable que todos llevamos en nuestro interior. Y te tiras a él con ansiedad, con la boca abierta, como si quisieras comértelo todo, rápidamente. Y te lo comes hasta saciarte de ti mismo. Hasta que, todo lo que el mundo puso en tu copa, es desalojado y ocupado, simplemente, por lo que uno siempre fue...
Escribir estos cuentos, para mí ha sido un privilegio en muchos sentidos: primero por el motivo ya mencionado. Uno es un extraño para sí mismo. En segundo lugar, porque me ha dado la oportunidad de conocer a unas excelentes personas con una problemática particular. Humanamente, me ha enseñado que la vida siempre merece la pena ser vivida, a pesar de las condiciones en las que uno pueda estar. Sus vidas, sus ejemplos de vida son y serán para mí una lección que jamás se me olvidarán. Solo tengo palabras de agradecimiento a todos ellos por abrirme sus casas y sus corazones. Solo esto para mí tiene más valor que cualquier otra recompensa. Y en tercer lugar, por aquello que dicen los escritores consagrados: “A escribir se aprende escribiendo”. O esta otra frase, no menos significativa: “El mejor escritor es el que mejor sabe borrar”. No os podéis imaginar las horas que he pasado corrigiendo y corrigiendo, y cuando ya creía estar perfecto, se lo daba a leer a un amigo para que siguiera corrigiendo y borrando y cambiando. Estoy seguro de que si de aquí a un tiempo volviera a retomar los cuentos, volvería a corregir alguna cosa. No obstante, tengo que decir que he puesto todo mi ser en cada línea. Amor con amor se paga. No sé si he estado al mismo nivel que mis queridos protagonistas. Lo que sí puedo asegurar, es que me volqué en ellos para tratar de corresponderles como solo ellos se merecen. Muchas gracias a todos por vuestra paciencia conmigo.
Escribir es siempre hacer un viaje muy, muy lejano hacia uno mismo. Hacia aquel que siempre fue. En el camino te vas descubriendo: por el suelo, por las esquinas, encima de los árboles, debajo del agua, sobre las montañas, chapoteando en los charcos, en los pequeños detalles. En esas miguitas de pan que alguien, no se sabe muy bien quién ni con qué fin, dejó en el camino para que no te perdieras en el caso de que quisieras volver a casa. Mientras estás en ese sendero de retorno, uno va encontrando muchas trampas, tentaciones. Muchas brujas que quieren comerte y te engordan y te engordan para después chuparte los huesos... Uno se pone a escribir y no sabe muy bien a lo que se expone. Hay que ser valiente para ponerse a escribir. Uno se aboca en ese precipicio insondable que todos llevamos en nuestro interior. Y te tiras a él con ansiedad, con la boca abierta, como si quisieras comértelo todo, rápidamente. Y te lo comes hasta saciarte de ti mismo. Hasta que, todo lo que el mundo puso en tu copa, es desalojado y ocupado, simplemente, por lo que uno siempre fue...
Escribir estos cuentos, para mí ha sido un privilegio en muchos sentidos: primero por el motivo ya mencionado. Uno es un extraño para sí mismo. En segundo lugar, porque me ha dado la oportunidad de conocer a unas excelentes personas con una problemática particular. Humanamente, me ha enseñado que la vida siempre merece la pena ser vivida, a pesar de las condiciones en las que uno pueda estar. Sus vidas, sus ejemplos de vida son y serán para mí una lección que jamás se me olvidarán. Solo tengo palabras de agradecimiento a todos ellos por abrirme sus casas y sus corazones. Solo esto para mí tiene más valor que cualquier otra recompensa. Y en tercer lugar, por aquello que dicen los escritores consagrados: “A escribir se aprende escribiendo”. O esta otra frase, no menos significativa: “El mejor escritor es el que mejor sabe borrar”. No os podéis imaginar las horas que he pasado corrigiendo y corrigiendo, y cuando ya creía estar perfecto, se lo daba a leer a un amigo para que siguiera corrigiendo y borrando y cambiando. Estoy seguro de que si de aquí a un tiempo volviera a retomar los cuentos, volvería a corregir alguna cosa. No obstante, tengo que decir que he puesto todo mi ser en cada línea. Amor con amor se paga. No sé si he estado al mismo nivel que mis queridos protagonistas. Lo que sí puedo asegurar, es que me volqué en ellos para tratar de corresponderles como solo ellos se merecen. Muchas gracias a todos por vuestra paciencia conmigo.
EL AMOR DE OCÉANO y MARÍMAR Y EL RÍO EBRO
Había una vez, dos gotas de agua que se enamoraron debajo de un manzano. Él se llamaba Océano y ella Marimar. Nada más verla, arrodillándose,Océano le pidió la mano, y ella se la dio. Y los dos se evaporaron. Y se fueron montados en una nube de viaje de novios. Y un aire que pasaba por allí les remaba, mientras los dos se acariciaban y se besaban... Y de esta manera llegaron a Cantabria y en Fontibre, desembarcaron. Y allí se hospedaron en una cueva de cinco estrellas. Y allí decidieron formar una larga familia y construir estalactitas y estalacmitas juntos, toda la vida. Y fue tanto el amor que se prodigaron, que fueron goteando los hijos como estrellas hay en el cielo, hasta nuestros días. Y estos formaron una laguna. Y de ella empezó a fluir un riachuelo de agua vivas. Que poco a poco se fue encontrando con otros arroyos. Y se hacía cada vez más y más grande, hasta convertirse en un caudaloso y largo río. Y a este lo llamaron Ebro. Mas, dicen los entendidos, que el agua le venía al Ebro del río Hijar, y éste a su vez del Pico Tres Mares, y que se filtraba por aguas subterráneas hasta volver a aparecer en Fontibre . Pero, ¡ja! Tú y yo ahora conocemos toda la verdad. Y es que, el verdadero origen del río Ebro, no es otro que el amor que se tienen los protagonistas de esta historia...
Había una vez, dos gotas de agua que se enamoraron debajo de un manzano. Él se llamaba Océano y ella Marimar. Nada más verla, arrodillándose,Océano le pidió la mano, y ella se la dio. Y los dos se evaporaron. Y se fueron montados en una nube de viaje de novios. Y un aire que pasaba por allí les remaba, mientras los dos se acariciaban y se besaban... Y de esta manera llegaron a Cantabria y en Fontibre, desembarcaron. Y allí se hospedaron en una cueva de cinco estrellas. Y allí decidieron formar una larga familia y construir estalactitas y estalacmitas juntos, toda la vida. Y fue tanto el amor que se prodigaron, que fueron goteando los hijos como estrellas hay en el cielo, hasta nuestros días. Y estos formaron una laguna. Y de ella empezó a fluir un riachuelo de agua vivas. Que poco a poco se fue encontrando con otros arroyos. Y se hacía cada vez más y más grande, hasta convertirse en un caudaloso y largo río. Y a este lo llamaron Ebro. Mas, dicen los entendidos, que el agua le venía al Ebro del río Hijar, y éste a su vez del Pico Tres Mares, y que se filtraba por aguas subterráneas hasta volver a aparecer en Fontibre . Pero, ¡ja! Tú y yo ahora conocemos toda la verdad. Y es que, el verdadero origen del río Ebro, no es otro que el amor que se tienen los protagonistas de esta historia...
LA PAJA EN EL OJO AJENO
Leo en el periódico:”Detenido por lucrarse con la obras de su comunidad.” Como dijo Salomón:”No hay nada nuevo bajo el sol.” Mucha gente se piensa que la raíz de todos los problemas es el dinero y no es así. De hecho, quién no ha oído alguna vez aquella frase que dice:”Dinero, maldito dinero.” Yo creo que esto es pecar de inocente. El que es susceptible de corromperse, se corromperá haya o no dinero por medio porque hay muchas maneras de malearse. El año que me tocó ser presidente de mi comunidad, heredé una serie de problemas que se venían arrastrando desde hacía mucho tiempo. Era un tema complicado y mi inexperiencia e ignorancia era mucha. De modo que tuve que perder mucho tiempo de mi trabajo para ponerlo al día. De aquellos momentos de incertidumbre, siempre recordaré esta frase que me alguien me dijo:”El que más hace es el que más pierde.” Para mí, esta manera de dejar que pase la pelota sin hacer nada, es otra manera de corrupción. Quizá legalmente no esté penada, pero moralmente es punible y detestable. Dado a que, por la propia comodidad, esto puede conllevar un perjuicio para los vecinos de la comunidad. Y es que, como dice la Biblia:”Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno, que la viga en el propio”.
Leo en el periódico:”Detenido por lucrarse con la obras de su comunidad.” Como dijo Salomón:”No hay nada nuevo bajo el sol.” Mucha gente se piensa que la raíz de todos los problemas es el dinero y no es así. De hecho, quién no ha oído alguna vez aquella frase que dice:”Dinero, maldito dinero.” Yo creo que esto es pecar de inocente. El que es susceptible de corromperse, se corromperá haya o no dinero por medio porque hay muchas maneras de malearse. El año que me tocó ser presidente de mi comunidad, heredé una serie de problemas que se venían arrastrando desde hacía mucho tiempo. Era un tema complicado y mi inexperiencia e ignorancia era mucha. De modo que tuve que perder mucho tiempo de mi trabajo para ponerlo al día. De aquellos momentos de incertidumbre, siempre recordaré esta frase que me alguien me dijo:”El que más hace es el que más pierde.” Para mí, esta manera de dejar que pase la pelota sin hacer nada, es otra manera de corrupción. Quizá legalmente no esté penada, pero moralmente es punible y detestable. Dado a que, por la propia comodidad, esto puede conllevar un perjuicio para los vecinos de la comunidad. Y es que, como dice la Biblia:”Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno, que la viga en el propio”.
CARGAR LA PILAS EN FORMIGAL
Amanece en Formigal. Pero el cielo está cubierto de nubes y llueve y llueve... Queríamos hacer raquetas, pero es imposible y bajamos andando a Sallent de Gállego por la GR-11, por hacer algo. Ha nevado en las sienes de la Peña Foratata, ¡es tan anciana! Pero tiene la belleza de las cosas antiguas. Aún así, sigue muy digna ella, como diciendo:”Aprended de mí, que sé estar en mi lugar”. Se ha puesto un vestido de cola larga y blanca para recibirnos, parece que se fuera a casar. Bajamos haciendo eses para evitar los charcos, pero, ¡chof, chof! Y nos mojamos las botas. El coloso Pacino nos saluda desde el otro lado de la carretera. Aunque se nota que es un poco más joven, también tiene el pelo cano y es que, el tiempo no perdona. Llueve, sigue lloviendo. Llegamos a Sallent y nos metemos en un bar para comer. Aunque no es esto lo que queríamos hacer, ha merecido la pena el madrugón. Solo por ver estos paisajes, estos riachuelos, estos abetos cargados de nieve, este silencioso estruendo, este sosiego estrepitoso… ¡Ay! Sí, merece la pena venir.
Amanece en Formigal. Pero el cielo está cubierto de nubes y llueve y llueve... Queríamos hacer raquetas, pero es imposible y bajamos andando a Sallent de Gállego por la GR-11, por hacer algo. Ha nevado en las sienes de la Peña Foratata, ¡es tan anciana! Pero tiene la belleza de las cosas antiguas. Aún así, sigue muy digna ella, como diciendo:”Aprended de mí, que sé estar en mi lugar”. Se ha puesto un vestido de cola larga y blanca para recibirnos, parece que se fuera a casar. Bajamos haciendo eses para evitar los charcos, pero, ¡chof, chof! Y nos mojamos las botas. El coloso Pacino nos saluda desde el otro lado de la carretera. Aunque se nota que es un poco más joven, también tiene el pelo cano y es que, el tiempo no perdona. Llueve, sigue lloviendo. Llegamos a Sallent y nos metemos en un bar para comer. Aunque no es esto lo que queríamos hacer, ha merecido la pena el madrugón. Solo por ver estos paisajes, estos riachuelos, estos abetos cargados de nieve, este silencioso estruendo, este sosiego estrepitoso… ¡Ay! Sí, merece la pena venir.
¿RENDIRSE ES DE HÉROES?
“Yo no sé lo que quiero, pero sí sé lo que no quiero.” Esta frase la he escuchado infinidad de veces, pero ¿realmente sabemos lo que nos conviene? En el libro “Lecciones de vida” de Elisabeth Kübler-Ross y David Kessler dice:”La verdad es que no siempre sabemos lo que mejor nos conviene. En cualquier momento todos podemos encontrar una paz maravillosa en la entrega. Cuando renunciamos, rechazamos la vida que tenemos. Cuando nos rendimos, la aceptamos tal como es. Rendirse a la vida, tal como es, puede transformar milagrosamente las situaciones. Cuando nos rendimos, somos capaces de recibir. El universo nos da las herramientas para cumplir nuestro destino cuando dejamos que las cosas sean. Si vemos nuestra vida en retrospectiva, nos daremos cuenta de que algunos de los mejores momentos y mayores oportunidades no fueron resultado de la lucha por arreglar las cosas. La vida es demasiado breve, no sabemos cuál será nuestro último momento. Descubrir lo bueno en lo malo es una de las lecciones más provechosas.” Que cada cual saque sus propias conclusiones...
“Yo no sé lo que quiero, pero sí sé lo que no quiero.” Esta frase la he escuchado infinidad de veces, pero ¿realmente sabemos lo que nos conviene? En el libro “Lecciones de vida” de Elisabeth Kübler-Ross y David Kessler dice:”La verdad es que no siempre sabemos lo que mejor nos conviene. En cualquier momento todos podemos encontrar una paz maravillosa en la entrega. Cuando renunciamos, rechazamos la vida que tenemos. Cuando nos rendimos, la aceptamos tal como es. Rendirse a la vida, tal como es, puede transformar milagrosamente las situaciones. Cuando nos rendimos, somos capaces de recibir. El universo nos da las herramientas para cumplir nuestro destino cuando dejamos que las cosas sean. Si vemos nuestra vida en retrospectiva, nos daremos cuenta de que algunos de los mejores momentos y mayores oportunidades no fueron resultado de la lucha por arreglar las cosas. La vida es demasiado breve, no sabemos cuál será nuestro último momento. Descubrir lo bueno en lo malo es una de las lecciones más provechosas.” Que cada cual saque sus propias conclusiones...
EL PASAR DE LOS AÑOS Y LAS NARANJAS
La vida es una naranja a la que hay que saber pelar. Las contradicciones son la parte sutil de la cáscara: cuando la pelas, siempre te queda un incómodo olor en las manos, aunque un rico sabor en la boca. Una de las paradojas que he visto es aquella que dice:”La fe es el recurso de los débiles.” Pienso que esto es una incoherencia porque, de ser así, ¿qué sería de aquellos que necesitan pastillas, por ejemplo, para salir de la depresión que le ha producido la pérdida de un ser querido? Y no solo esto, como cuerpo y mente son uno, cualquier estado mental acarrea unas consecuencias sobre nuestra salud física. Lo cual nos llevaría a pensar que somos todos unos blandos, ¿lo somos? Hay que ser humilde y reconocer que los problemas no se afrontan con la misma fortaleza cuando se es joven que cuando se es anciano y lleno de achaques. En el inimaginable caso de que nos rindamos ante la evidencia de nuestra propia debilidad, en el inconcebible supuesto de que admitamos la necesidad de ayuda, ante la inverosímil circunstancia de que la vida nos ponga encima de la mesa una caja de pastillas, drogas, alcohol, u otras dependencias y una lenteja de fe para tirar adelante. Cabría preguntarse qué opción es la que nos dejaría un olor menos desagradable en las manos y un mejor sabor en la boca.
La vida es una naranja a la que hay que saber pelar. Las contradicciones son la parte sutil de la cáscara: cuando la pelas, siempre te queda un incómodo olor en las manos, aunque un rico sabor en la boca. Una de las paradojas que he visto es aquella que dice:”La fe es el recurso de los débiles.” Pienso que esto es una incoherencia porque, de ser así, ¿qué sería de aquellos que necesitan pastillas, por ejemplo, para salir de la depresión que le ha producido la pérdida de un ser querido? Y no solo esto, como cuerpo y mente son uno, cualquier estado mental acarrea unas consecuencias sobre nuestra salud física. Lo cual nos llevaría a pensar que somos todos unos blandos, ¿lo somos? Hay que ser humilde y reconocer que los problemas no se afrontan con la misma fortaleza cuando se es joven que cuando se es anciano y lleno de achaques. En el inimaginable caso de que nos rindamos ante la evidencia de nuestra propia debilidad, en el inconcebible supuesto de que admitamos la necesidad de ayuda, ante la inverosímil circunstancia de que la vida nos ponga encima de la mesa una caja de pastillas, drogas, alcohol, u otras dependencias y una lenteja de fe para tirar adelante. Cabría preguntarse qué opción es la que nos dejaría un olor menos desagradable en las manos y un mejor sabor en la boca.
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