CONSEJO DE UN PELUQUERO AL GOBIERNO
No me quedan fuerzas ni para la indignación. Después de la preocupación de que Cataluña pidiese la independencia. Después de lo de Pujol. Después de Urdangarín. Después de la crisis económica. Después del paro. Después de la corrupción. Después de que veamos cómo la ley deja que los cacos de guante blanco se vayan de rositas. Después del fraude de UGT andaluz. Después del ébola. Después de tantas cosas; para rematarla, ahora el caso de las tarjetas de Bankia. Después de todo esto y de mucho más, ¿queda algo o alguien en quien confiar? Estoy verdaderamente agotado ante tantas cosas negativas como están ocurriendo en España. Y me gustaría tener tranquilidad para poderme dedicar a mi trabajo con esperanza. Noto en la gente cansancio y esto se traduce en que gasta menos porque hay miedo al futuro. Yo tengo un pequeño negocio y veo que cuando todo el mundo trabaja y tiene alegría, yo voy mejor. Por eso, siempre digo que siendo egoísta y mirando por mi bolsillo, deseo que a todo el mundo le vaya bien. Porque cuanto más gana la gente, mejor me va a mí. Y por otra parte está la dignidad del trabajo bien hecho. En definitiva, uno es lo que hace y no lo que dice de sí mismo. Si me permiten un consejo, yo les pediría a nuestros gobernantes que fueran más egoístas a largo plazo. Se gana más en cualquiera de los dos sentidos: en lo personal y en lo económico...
EXCÁLIBUR
O LA SOLEDAD DEL PODER
Hace
tiempo conocí a una señora con cinco hijos. Me contó una vez que al irse ella y
su marido a trabajar, dejaban solos a sus hijos al cuidado del mayor. Debajo de
su casa, a no mucha distancia había un bar en el que pasaban droga. Uno de sus
hijos se enganchó. Poco a poco- según me contaba la señora- iban desapareciendo
electrodomésticos de la casa. Cuando esta señora se dio cuenta de cuál era el
problema, ya era demasiado tarde. El joven ya estaba completamente enganchado.
Un día el drogadicto amenazó de muerte a su propia madre con un cuchillo para
que le diera dinero para comprar droga, y ella se lo dio. Al saber el padre lo
que había ocurrido, lo echó de casa. Y la madre se opuso. El padre argumentó
que éste podía enganchar también al resto de los hermanos, pero la madre no
entraba en razón. No mucho tiempo después, la policía pilló robando a este
chico y a otro hermano. Más tarde, el mayor murió por sobredosis... He contado
esto para ilustrar lo que quiero relatar a continuación: "Cuando se tiene
que gobernar una casa o un país, hay un momento en el que tienes que hacer las
cosas imponiéndolas. Aunque ello te suponga el cargo. Aunque ello te suponga el
divorcio". Lo que ha pasado con el perro Excálibur, a mi modo de ver se
aproxima bastante a la situación de esta conocida mía. Si no te impones, te
llamarán débil, populista.... Y si lo haces, te llamarán dictador o machista...
De todas las maneras que lo hagas te pondrán una etiqueta fea. Si el Gobierno
de España hubiese dicho que no al Misionero, le hubiesen tildado de inhumano y
tercermundista. Como lo trajo, le llaman infinidad de cosas no muy agradables
todas ellas. Con un drogadicto en la familia no se puede andar con paños
calientes porque es capaz de destrozar una casa. Se ha de tomar medidas
impopulares y dolorosas. Y cuando se Gobierna un país lo mismo. No hace falta
nombrar ejemplos, en la mente de todos, seguro que habrá algún ejemplo que en
principio produjo mucho rechazo y después se demostró que tenía razón el
Gobierno que las tomó. Siempre he oído aquella frase que habla de ·"la
soledad del poder", y no la comprendía. Hay cosas que solo se pueden
comprender una vez se han pasado. Ahí no vale la inteligencia, no vale la
cultura, no vale lo avispado que uno sea. Ahí solo vale la propia experiencia,
y ahí reside la incomprensión generacional, pienso.
ADIÓS
A LINA MORGAN
Hace
unos días. Frente a mi puerta. En el suelo. Entre las rendijas de las baldosas,
ha crecido una humilde hierba. No sé cómo ha podido pasar, pero ahí está. No se
rinde, ha nacido para luchar. Un río de gente pasa a su lado sin hacerle caso.
Unos la pisan, las bicicletas la atropellan, otros pasan a su lado y se
van. Pero ella no se enfada, se lo toma bien. Continúa adelante, sin mirar
atrás. Mi hierba es muy discreta, no se hace notar. Nació para hacer la vida
más agradable a los demás, aunque apenas le hacen caso. Me digo: “Alguien la
traería, ¿quién será?: Quizá fue el viento, o tal vez un pájaro en su pico,
puede ser que fuera la casualidad, quién lo sabrá”. El caso es que, ahí
está. Tan pequeña y sin embargo tan valiente. Le digo: "¡qué mala
suerte tuviste al caer!" Y ella me contesta: "¡Qué va, si me lo paso
tan bien!" La verdad es que me da ternura esta chica. Es tan fuerte y
tierna, es tan sensible y tan verdad que quisiera protegerla de los
transeúntes, pero ella me dice, ¡qué más da! Para mí, mi hierba es un ejemplo
de vida. Espero que algún día, a los pies de ella poderle llegar.
LOS QUE VIVEN DEL
CUENTO
Cuando era
pequeño pensaba que el secreto era pasar por la vida sin hacer ruido. Ahora sé
que sin hacerlo, el sonido puede ser más estridente, más fragoroso. ¿Para
qué o para quién soy yo un obstáculo? Ésta es la pregunta que nos deberíamos de
formular cada uno de nosotros. Uno puede pretender mejorar en la vida. Y en esa
escalada, ir desplazando a otras personas que también optaban al puesto.
Esto es legítimo. Lo que es vergonzoso es estar ocupando un puesto que no te
corresponde, adquirido por influencias de alguien al que conoces. Eso; aunque
es muy tentador, sabemos que es inmoral. A esta práctica se le llama finamente
"tráfico de influencias", o vulgarmente por "enchufe", como
quieran llamarle. Esto es difícil que ocurra en la empresa privada, se da más
en la pública. Esa persona, al no estar cualificada, es más un obstáculo que
una solución. Porque necesita asesores con cargo a los impuestos. Es triste llegar
a viejo pensando que uno ha sido una carga, un parásito que ha vivido a costa
del esfuerzo de otros sin aportar nada. Solo chupando del bote, como se suele
decir. Y aquí no acaba la cosa porque todo tiene flecos. Estas personas
inútiles, cuya moral fueron perdiendo por el camino, suelen vivir a costa de la
brillantez de otros. O directamente se los carga de un plumazo por celos,
para que no le quiten el protagonismo. A éstos hay que tenerles lástima,
pero nunca admiración. Un día u otro, a todos no ha de llegar la hora final.
Pero; calculo que ese momento no ha de ser igual para esos, que para los que se
han ganado la vida honradamente. Partiéndose los cuernos día a día por hacerse
un puesto en la vida por sus propios méritos...
"CONSEJO DE UN
PADRE A OTRO"
Cuando mi hijo
era pequeño, tanto su madre como su abuela le achuchaban para que comiera. Yo
les decía que la naturaleza es muy sabia. Y que al niño no le hacía falta que
le achuchasen para comer, cuando él sintiera hambre ya comería. No me hacían caso.
Ahora que es mayor, le achuchan para que no coma porque tiene sobrepeso. Con
las nuevas tecnologías pasa lo mismo. Cuando son pequeños nuestro hijos, les
regalamos móviles, ordenadores, play station, videos, etc.., y les achuchamos a
que jueguen, más que nada para que nos dejen tranquilos. A medida que van
creciendo, se van enganchando. Es entonces cuando les achuchamos diciéndoles:
"niño, no mandes tantos wasaps e interactúa más con tus amigos, lee,
dialoga, estudia...". Otra vez achuchando, ésta vida es un eterno
"achunchamiento", ¿ven el problema? Yo creo que hay que ir a la raíz
de la cuestión y no atacar a las consecuencias como hacemos. La equivocación
fue nuestra al comprarles el móvil. La razón es lo de menos. Todo el sistema
está proyectado para el consumismo. Caemos en él por diferentes medios. Y
nuestros hijos son un elemento muy influenciable que; a su vez, nos presiona a
nosotros los padres. Es como una pescadilla que se muerde la cola. Hay que
darse cuenta del juego para no caer en la trampa. En mi pueblo se dice que el
que avisa no es traidor. Una vez se sabe; si se cae en el error, uno tiene que
asumir la responsabilidad de las consecuencias y no echarle la culpa al joven,
a la sociedad, al Gobierno, a los medios de comunicación, etc. Es muy fácil,
solo con decir un "Nooo" largo y sostenido cuando el niño te pide,
asunto arreglado.
LA FUERZA DEL AMOR
CURA
Eran
cinco vueltas a un circuito de 500 metros. Hacía tiempo que no participaba en
una carrera. Mi cuerpo no estaba preparado para un esfuerzo así. Tampoco mi
cabeza. Sé que hay que hay que tener una preparación mental muy fuerte para
soportar el sufrimiento y continuar. Sonó el disparo y, salí como una
exhalación. En la primera vuelta iba de los primeros. En la segunda, por la
mitad del pelotón. En la tercera, estaba en la última posición. Mientras
corría, me iba diciendo: "Abandono, abandono, ¿para qué seguir?".
Empecé a disminuir voluntariamente la velocidad con el propósito de parar pero,
en ese momento oí los gritos del público animándome a seguir. De repente, mis
piernas parecían no pesarme. Mis fuerzas parecían renovadas. El dolor había
desaparecido. Parecía que me hubiese dopado y, decidí continuar. No ya para
ganar la prueba sino para llegar a la meta. Mis compañeros hacía rato que habían
llegado a ella y yo, seguía oyendo al público vitoreándome, pronunciando mi
nombre y haciendo palmas, ¡vamos, vamos Venancio, ánimo! Cuando emboqué la
recta final, cansado, con agujetas, doliéndome hasta el alma, me dije:
"Haré un último esfuerzo para corresponder a la gente que me quiere".
Y aumenté el ritmo de mi zancada en el sprint final. Cuando llegué a la meta,
caminando, di otra vuelta más a la pista. Levanté los brazos y agradecí
calurosamente al público los ánimos que me habían dado para acabar la
prueba. Tenía cáncer. He querido ilustrar con esta historia, sacada de mi
experiencia en las carreras, para explicar lo que pasó por mi cabeza cuando los
médicos me comunicaron la dura noticia de mi enfermedad. Para mí; el amor que
me transmitió la gente que me quiere, supuso mi salvación. Gracias a ellos no
me deprimí y me insuflaron las ganas de luchar por mi vida, las ganas de seguir
viviendo... Gracias a ellos llegué a la meta. Gracias a ellos, a la ciencia
y a los médicos, hoy lo puedo contar. Y por si a alguien le sirve, lo
cuento. Muchas gracias a todos.
A
LOS VALIENTES, LA MONTAÑA SE LOS CENA
La
montaña no es una mujer fatal, pero sí que es peligrosa. Es de genio
vivo. Aunque su aspecto es dulce, no hay que fiarse. Es fácil quedar
prendado de su fina belleza, pero hay que ser muy frío. No es
extraño sentirse atraído por sus suaves valles y montes de
fresas, sinuosas curvas y estiradas rectas, volátiles salientes y
húmedas cuevas, ensortijados bosques y tiernas praderas... De sus
entrañas manan ríos de agua esmeralda que las ansias enredan... Pero hay
que ser templado. En todas las épocas del año apetece estar a solas con
ella. Sin embargo, no siempre puedes disfrutar de su
cuerpo tanto tiempo como quisieras. Se pagan caros los despistes. Se
cobran vidas las rarezas. Es en las vacaciones de verano cuando ocurren
más percances, entre otras cosas porque, mayor es la afluencia y más
tiempo quienes la estrechan. El desconocimiento y la imprudencia sumados,
hacen que sea algo expuesto estar en su presencia. Lo que se
esperaba placentero, puede convertirse en tristeza. A la montaña
nunca hay que tenerle miedo, miedo nunca, pero sí precaución. A los
descuidados, la montaña se los merienda. A los respetuosos, les invita a
comer en su mesa. Y a los valientes, se los traga en la cena. Si crees que
vas sobrado, ten cuidado, no tropieces con alguna piedra.
CÓMO SER
UN HIPSTER
Los
hipsters son personas que disfrutan de la ropa, la música, la comida y las
actividades fuera de la corriente social. Si deseas adoptar un estilo de vida
de música independiente, de ropa vintage y de café artesanal, te daré unos
consejos práticos: usa jeans angostos (pitillo), ponte anteojos, usa tops con
serigrafía irónica, busca el calzado apropiado, usa accesorios, combina “mal” y
en capas, no hagas caso de los comentarios sobre la igiene inadecuada, mantén
tu corte de cabello con un estilo casual, sé amigable con el medio ambiente con
resto a la alimentación, vuélvete un maestro en darle un nuevo uso a las cosas,
rechaza el consumismo ciego, ten en cuenta que la mayoría de los hipster
pertenecen a una franja etaria, ve donde van los demás hipster, sé culto,
adopta las modas antes que el resto, no te definas para los demás, mantente al
día con lo que sucede en la comunidad hipster, lee los clásicos hipster, mira
películas hipster, escucha bandas independientes emergentes, utiliza las redes
sociales, ten citas con otros hipster, comienza a bailar, capta la jerga y la
actitud, perfecciona tu sentido del humor, prepárate para las críticas:
mantener una actitud indiferente sobre todo a tu alrededor, te ayudará a
proyectar un aire misterioso. Para más información, consultar google...
CUENTO DE NAVIDAD
Cuenta una antigua leyenda,
que en un árbol quedaba una sola hoja. Ésta se negaba a abandonar a quien le
dio la vida. Cuenta la leyenda que era una hoja agradecida y, pensaba que
abandonar era sinónimo de traicionar. Con su única mano se aferraba con fuerza
a la rama que la vio nacer. Así asida a la vida, resistía los embates del
cierzo. Todas sus compañeras le decían que dejara de luchar y mecida por el
viento, volara con ellas. También el árbol le argumentaba: "no te
preocupes hija, ya es hora de que te vayas. Déjate caer que no me debes
nada". Pero ella hacía caso omiso del los consejos. Hacía tiempo que tenía
que haber caído. Su trabajo ya había terminado y, ahora le tocaba descansar,
pero nada, ella seguía aferrada a su tronco. Viendo que las fuerzas empezaban a
traicionarle, se le ocurrió decir al gorrión que le trajera un hilo y con el
pico la atase al palo de la rama. Y así lo hizo. El árbol, al ver aquel gesto
por parte de la más fiel de sus pequeñas, sintió arder una llama en su corazón.
La rodeó con dos de sus troncos y con fuerza la estrechó. Y cuenta la leyenda
que tan fuerte fue el abrazo que el árbol le propinó, que la hizo suya y así
siguieron unidos hasta nuestros días. Por eso, si alguna vez te encuentras a
una hoja integrada dentro del tronco de un árbol, piensa que quizás tengas ante
tus ojos a los protagonistas de esta leyenda y al amor que los unió para
siempre...
A GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
Ha muerto Gabriel García
Márquez. Se nos ha ido un "encontrador". La palabra encontrar, no
tiene mucho predicamento según la filosofía occidental, porque parece que está
exenta del esfuerzo que se supone que hace falta para triunfar en la vida. Pero
nada más contrario a la realidad. Picasso decía: "me ha costado mucho
pintar con la inocencia de un niño". Esta frase no nace del intelecto,
nace de la experiencia. Esta frase se encuentra como aquel que se encuentra una
cartera. Pasaba por allí y, ¡eureca! Me la encontré. Crear no es un hecho
voluntario. Sí que es verdad que hay que estar preparado, o como decía otra
frase de Picasso: "la inspiración existe, pero te tiene que pillar trabajando".
Quiere esto decir despierto, preparado, al acecho, mirando hacia el suelo...
Tanto técnica como mentalmente. Son muchas las creaciones que se quedan en el
cajón porque, todo lo nuevo tiene que salvar barreras difíciles de traspasar.
Cuando el artista decide arriesgase y sacar a la luz eso que se encontró, tiene
otra frontera en la que pagar peaje. Esa frontera es la dictadura del propio
concepto que socialmente tenemos del arte. Es muy tentador ceñirse a lo que
está estipulado. A lo que políticamente es bello. Pero, siempre hay valientes
que se tiran al ruedo para hollar la nieve de lo impuesto. Para enseñarnos que
la única frontera que hay que traspasar, es la que uno mismo se impone. Para
demostrarnos que otro concepto es posible, que no todo está dicho en cuanto al
arte se refiere. Éstos valientes solitarios que no buscaron la aceptación de
nadie, sino que hicieron las cosas para gustarse a sí mismos, al final, son los
más queridos. Éstos son los que dejan una profunda huella en la historia. La
creación tiene ese precio, ser fiel a uno mismo. Hay que agradecer entre otras
muchas cosas a Gabriel García Márquez el hecho de haber roto esquemas.
Agradecerle también la valentía de enseñarnos lo que se iba encontrando en su
camino. El privilegio de haber coincidido en el tiempo con él. Y de habernos
legado ese patrimonio de incalculable valor que es su obra literaria. Gracias.
PARA RANIA CON AMOR
Hoy es jueves
día 8 de Mayo. Como todos los días, me dirigía esta mañana al trabajo.
Mientras caminaba, me daba cuenta de que hoy se había levantado un día
maravilloso. El sol me sonreía allá en lo alto. Las obesas nubes corrían
alegres de aquí para allá, no sé para qué tanta prisa- pensé-. Las hojas de los
árboles hacían palmas mecidas por una suave brisa. Al mismo tiempo, el
viento tocaba la guitarra que, como todo el mundo sabe, los árboles siempre
llevan consigo. La gente caminaba por la calle al son de la música. Todo se
movía al unísono, como en una gran orquesta. Al llegar al lugar donde trabajo,
subí la persiana como lo hago todos los días. Puse el cartel de vuelvo en
5 minutos en la puerta y fui a tomar un café con leche descafeinado
de sobre muy caliente y sin espuma. Abrí el periódico y, al llegar a la página
12, leí una noticia sumamente triste y, todo se tornó oscuro. Decía el
periódico que un angelito, una niña nos había dejado. Ha volado al
cielo. Rania era su nombre. Decía el Heraldo de hoy que a los 6 meses le habían
tenido que hacer 5 trasplantes. Decía que tan solo tenía cuatro años... Siempre
es triste la muerte de alguien. Pero la de una niña tan pequeña y, después de
haber luchado tanto por su vida, es más conmovedor. La estaba mirando en la
foto que acompañaba al texto. Allí, con su chupete, su traje de papá Noel, el
árbol de Navidad detrás de ella, sus cabellos rubios ensortijados.... No sé; a
veces si te pudieras cambiar por otra persona, en estos casos yo lo haría para
darle la oportunidad de conocer un poco más el mundo. Qué podría decirte
pequeña. No siempre tengo palabras para expresar lo que siento. Solo, te puedo
decir un hasta pronto angelito.
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